
EL PROYECTO
«Tenemos la licencia de obra desde finales de enero. Nuestro plan es empezar a trabajar en la zona el próximo de junio», confirmaron a EL CORREO fuentes autorizadas de la constructora, que tiene diseñado el proyecto desde 2005.
El plan cuenta con un plazo de ejecución de dieciocho meses, con lo que las casas deberían estar finalizadas para finales de 2009. Entonces, y de cumplirse esa previsión, la línea de fachadas de la acera impar de la calle San Prudencio dejará de estar incompleta.
El bloque, obra del arquitecto local Óscar Luquin, tendrá una planta baja de 180 metros cuadrados destinada a actividad comercial. El primer piso acogerá dos pisos; el segundo, una oficina y tres apartamentos, y el tercero y cuarto (un ático), dos y tres viviendas, respectivamente. La propia constructora avanzó que todos tendrán una superficie distinta. Así, el mayor constará de 95 metros cuadrados y dos dormitorios, y el menor, de 43 y una única habitación. El inmueble, que será de corte clásico y estará decorado con miradores en sus fachadas, carecerá de garajes.
La mitad, reservados
Su comercialización se abrirá en cuanto arranquen las obras. Esto es, en junio. El promotor, que ya tiene reservados «cerca de la mitad», avanzó que el metro cuadrado oscilará en torno a 6.000 euros.
Ese mismo precio alcanzaron las viviendas de lujo construidas en el viejo edificio de 'La Espejera', en San Antonio, hace ya algunos años, cuando la situación económica era más boyante.
La demora de esta operación inmobiliaria se ha debido en buena medida a que la promotora ha tenido que solucionar un litigio que le ha enfrentado al propietario del Edificio Ópera, anejo al que quiere levantar.
Al parecer, y tal y como explicaron en su día desde el Departamento de Urbanismo del Ayuntamiento, el dueño de ese inmueble denunció el plan residencial porque afectaba a los derechos de luces y vistas del bloque de oficinas. Encauzado el conflicto, el proyecto parece ya abocado a materializarse sobre el terreno.












