
Los viñedos de Rioja Alavesa tienen una superficie de 13.000 hectáreas, lo que genera una cantidad considerable de desechos vegetales de la poda, que según diversas fuentes supera las mil toneladas. Sin embargo, los viticultores estiman que hoy día, tras la generalización de las máquinas de prepoda, más de la mitad de los tallos y sarmientos cortados se incorporan a la tierra del viñedo como si se tratará de un abono orgánico.
«La máquina podadora corta todos los ramajes que quedan a una altura determinada sobre la cepa, y luego los tritura», indica Eduardo Pérez de Azpillaga, un viticultor asociado a la UAGA. La necesidad de la planta, agrega, fue más perentoria hace unos años, cuando se prohibió la quema de los sarmientos, «que se solían apilar con ese fin al borde de los viñedos».









