
Gerardo Loeches fue profesor del centro entre los años 1962 y 1967 y recordó que «tenía que dar clases particulares porque entonces los profesores cobrábamos muy poco. Empezaba a las ocho de la mañana, luego venía al colegio y, por la tarde, en la plaza, teníamos 'la pequeña universidad'». Aurora Hierro llegó en 1979 y quedó deslumbrada. «Venía de un pueblo de La Rioja y esto me encantó, porque era todo verde».
Al otro lado de los pupitres estaba la primera generación de alumnos. José María Nuñez y Rafa Díaz reían al recordar la «excelente puntería con las tizas, el borrador y hasta la hucha con el dinero para los chinos» de un profesor. También añadían que «era obligatorio tomar un vaso de leche en polvo que no nos gustaba nada».









