
LOS DATOS
El único tramo pendiente de esta obra es el comprendido entre la calle Baias y la rotonda de Eroski, dado que el resto del trazado, que va por las calles Goikoplaza, Nervión y Virgen del Carmen y desde la estación de transferencias hasta la calle Baias, está ya terminado. Menoyo espera que «en una semana esté abierto el cruce de Baias, Zumalakarregi y Landaluze». Se trata de un punto que atraviesan multitud de canalizaciones públicas, lo que ha provocado algunas dificultades que han obligado a cortar y desviar el tráfico.
En cuanto a la estación de transferencias, a la que llegarán las bolsas de basura y que estará soterrada junto a la rotonda del ambulatorio, Menoyo avanzó que «ya tiene las paredes prácticamente terminadas». Se trata de la parte más compleja de la obra, dado que la central tiene una profundidad de diez metros. Una vez habilitado el hueco, el montaje será «sencillo», según las previsiones municipales. Además, esta obra apenas ha causado molestias porque sólo ha obligado a cortar el tránsito peatonal en un de las aceras.
En este edificio desembocarán en él los casi tres kilómetros de tuberías que se han soterrado. Los vecinos dispondrán de treinta puntos de vertido con tres contenedores diferentes cada uno: para papel, envases y residuos orgánicos. La central de recogida absorberá los residuos de la red con corrientes de aire y los trasladará a tres grandes contenedores que habrá en su interior. Después, unos camiones retirarán los depósitos mediante un sistema de carga especial en el que se utilizará una grúa.
Treinta toneladas
El sistema tiene capacidad para tratar treinta toneladas de basura diarias. Habrá dos contenedores para los residuos orgánicos y otros dos para los envases. El papel se almacenará en un depósito con 25 metros cúbicos de capacidad. En fases sucesivas está previsto extender la red a la calle José Matía y a los barrios de Ugarte, Larrazabal, Lateorro, Areta y Gardea. En total, el tendido alcanzará casi los diez kilómetros, con 103 puntos de vertido y 309 buzones.
La recogida neumática permitirá que los vecinos que vivan junto a los buzones puedan tirar sus bolsas de basura sin límites horarios. Este sistema también reduce los malos olores que se acumulan en los contenedores tradicionales, ya que los residuos circulan bajo tierra.









