
Los números le dan la razón. Cogió al 'Alba' en la vigésima posición, a cuatro puntos de la permanencia, y hoy visita Mendizorroza fuera de los puestos de descenso. Le costó enderezar el rumbo -un punto en dos semanas-, pero después ha convertido al Albacete en un equipo complicado de superar. Sólo una derrota en los últimos ocho partidos -en Cádiz (2-1)-, sólo un partido perdido en cinco desplazamientos, cuatro encuentros sin encajar gol entre las jornadas 29 y 32 y tres victorias consecutivas en los últimos duelos de casa -Sevilla Atlético (1-0), Granada 74 (3-2) y Salamanca (2-1)-. Son algunas de las razones que explican la resurrección manchega de la mano de Máximo Hernández.
Descubridor de Juande
12 goles a favor, diez en contra y 16 puntos de treinta posibles -cuatro victorias, cuatro empates y dos derrotas-. Marchamo de permanencia. Es el balance del nuevo técnico albaceteño. La voz de la experiencia. A sus 63 años ha desarrollado su carrera de entrenador en categoría inferiores-(Carabanchel, Atlético Madrileño, Ceuta, Albacete, Getafe, Moscardó, San Sebastián de los Reyes, Aranjuez, Rayo Vallecano, Xerez y Numancia-, pero entre sus logros se puede enmarcar el descubrimiento de Juande Ramos, hoy flamante entrenador del Tottenham, cuando ejercía de secretario técnico en Vallecas.
La noria balompédica le ha devuelto al ruedo, a los banquillos, donde trata de imponer el gusto por el buen juego. «En fútbol, si no se intenta jugar, no se gana. No somos los 'globertrotters' del fútbol, pero algo tendremos que jugar», sentenció a modo de declaración de intenciones nada más recalar en el Albacete. Es la máxima de Máximo, la que ha rescatado al equipo manchego del pozo para meterlo de lleno en la lucha por la salvación.





