El Dhaulagiri era la montaña elegida por Juanito Oiarzabal, Edurne Pasabán, Iván Vallejo y Ferrán Latorre, dentro del programa de 'Al Filo de los imposible', para su reencuentro con el Himalaya después de su accidente en el K2 hace cuatro años. Circunstancias ajenas a la montaña e intereses personales hicieron que Juanito se quedara fuera de la expedición. ¿El hombre con más montañas ascendidas de más de 8.000 metros! Él, que ha aportado al montañismo vasco, español e internacional la orla de gran deporte. Y se quedó fuera de esa expedición.
Esta situación no amedrentó a Juanito. Al contrario, le enrabietó, le dio alas y mayor motivación. No se arrugó. Quería volver al Himalaya, demostrar y demostrarse a sí mismo que no sólo es una autoridad en el alpinismo mundial, sino que había que seguir contando con él. Inventó y montó su propia expedición al Makalu, 8.463 metros, cuarta montaña más alta del planeta. No eligió una montaña baja o sencilla. Eligió el Makalu, que aún habiendo sido ascendida por él en una ocasión, también había sido rechazado en el pilar oeste. Era su reto personal en alcanzar una cumbre alta y con dificultad. En un mes consiguió organizar, montar y preparar su propia expedición. Él solo lo hizo todo. La logística, patrocinadores, comida, sherpas, aclimatación al Valle del Khumbu y Gokio.
Ha dedicado cuatro años de su vida no sólo a su preparación física. Los que le conocemos podemos asegurar que ha sido muy intensa, pero también queda demostrado en esta expedición que ha recuperado su capacidad organizativa con la misma intensidad que ha vivido durante los últimos 28 años de su vida la montaña y las expediciones en las que han formado parte los mejores alpinistas apoyados por él. Algunos consideraron que podían hacerle sombra. La ascensión el día 10 de mayo, sábado, a las 10.15 hora nepalí, no es más que la culminación de un esfuerzo, a la vez que la superación de una serie de adversidades sabiamente convertidas en positivo. La tenacidad y constancia de Juanito en la pugna por estar en lo más alto del montañismo mundial le hará seguir subiendo montañas, preparando expediciones y ayudando a cualquiera que se acerque a él pidiéndole un saco, un consejo o una ruta. Seguirá siendo Juanito, el montañero.
Esta ascensión supone para Juanito un punto de inflexión en su continuidad hacia otras rutas del Himalaya y, para sus detractores, una reflexión a su tenacidad. ¿Aúpa Juanito!





