- Estamos en ello. Dentro de poco cambiará ese porcentaje. No es deseable tener dos modelos de funcionamiento. Si pretendemos defender unos valores en el ámbito cooperativo y no los ponemos en práctica en el ámbito no cooperativo, en realidad transmitimos que no creemos en ellos. Si la cultura de Eroski es la cooperativa, hay que dar el salto para que todos los trabajadores sean socios, tomen parte en las decisiones, participen en la gestión ordinaria de su puesto de trabajo y tengan parte en los resultados. Si no, a lo único que aspiramos es a ser patrones de 'buen rollito', unos tipos majos.
- Algunas opiniones les vinculan con ideologías nacionalistas y extremistas...
- Siempre que se relaciona a Eroski con algún movimiento político de algún tipo, sea cual sea (y las relaciones que nos atribuyen varían de unos lugares a otros), siempre son opiniones no informadas. Quien conoce las cooperativas de Mondragón sabe que no hay vinculaciones políticas. Al entrar en una cooperativa a nadie se le discrimina políticamente ni se le pregunta a quien vota. Estoy seguro de que si hiciéramos una encuesta entre los socios sobre sus opiniones políticas reproduciríamos con mimetismo la composición del Parlamento Vasco.
- ¿Pero les hacen daño?
- No es relevante. Nos hacen más daño a los que leemos estas opiniones, por lo injustas que son, que a la actividad de las tiendas. La verdad es que a nuestros clientes les preocupa más la calidad de nuestros productos y los precios.





