
En UPA señalan en un extenso informe los problemas más graves por los que atraviesa el sector. El primero es la subida indiscriminada de los precios de producción y la disminución de los ingresos por ventas de los ganaderos. El alza de los cereales ha incidido directamente en los costes de producción en toda la sierra riojana.
Un grave inconveniente es la sequía, que ha propiciado que disminuyan los recursos pastables, que unido al encarecimiento de las materias primas de los piensos, que el ganadero se ve obligado a utilizar, sin poder transmitir este coste en la cadena alimentaria, supone un gran encarecimiento en la producción. Otra de las quejas de UPA incide en las decisiones de los diferentes ayuntamientos serranos que, a su juicio, van en contra de los ganaderos, ya que se produce una progresiva degeneración de las superficies de pasto, debido a las forestaciones abusivas y a la invasión de vías pecuarias.
Además, la aparición de nuevas enfermedades como la lengua azul ha hecho que aún se incrementen más los costes. «A todo esto hay que unirle la fauna silvestre. Los buitres, lobos, ciervos y jabalíes transmiten enfermedades, matan al ganado o compiten por la misma comida», analiza Tomás Latasa.






