Buscar una nueva vía de desarrollo ha sido un «empeño» de su alcalde, Gilbert Mitterrand, desde 1989. Sin embargo, el proyecto de expansión por la zona norte no se concretó hasta hace dos años. Y es que es una zona con marismas en la que «hubo que domar el agua», explicó la edil.
Ahora cuenta con un lago artificial con playa donde, si algún día París es sede de los Juegos Olímpicos, se celebrará la competición de remo. También se han construido viviendas sociales y libres, un colegio y un hotel. Eso sí, los empresarios que edifican en esta zona están obligados a invertir una cantidad parecida en el casco antiguo de Libourne.






