
TRÍPTICO INFORMATIVO
TRÍPTICO INFORMATIVO
Por eso, nueve orientadores de centros de secundaria riojanos -institutos Comercio, Cosme García, Virgen de Vico de Arnedo, La Laboral, Rey Don García de Nájera, Hermanos d'Elhuyar, Valle del Oja de Santo Domingo, Tomás Mingot y Valle del Cidacos de Calahorra- presentarán la semana próxima en la Consejería de Educación un tríptico para su edición y distribución en los propios institutos en este curso o en el próximo. Los destinatarios de esta iniciativa son los padres, «para que tengan unas pautas de las que echar mano con el fin de saber si sus hijos realmente tienen un problema o se trata sólo de demasiadas horas ante el ordenador», explica Mariví Cabero, orientadora del IES Tomás Mingot de Logroño.
Buscando una teoría
El problemas es muy nuevo, tanto como las nuevas tecnologías, que se desarrollan y evolucionan día a día, y también, lógicamente, su investigación y estudio comienzan a caminar poco a poco. Por eso, las corrientes de pensamiento son varias, y mientras algunos autores defienden que las nuevas tecnologías son sólo un medio donde alimentar otras adicciones o trastornos, otros las definen como adicciones no químicas que involucran la interacción hombre-máquina.
En el primer caso, el tratamiento englobaría, por tanto, a todo el entorno, mientras que en el segundo debería aplicarse directamente sobre el individuo. «La pregunta debe ser: ¿es una adicción en sí misma o había problemas previos o incluso una personalidad que ha llevado a ello?», resume Cabero.
No se establece distinción por sexos porque, si en los videojuegos la mayoría de los casos se dan en chicos, cuando nos referimos a Internet la cosa se equilibra. «Lo que sí es cierto es que cada vez lo estamos detectando a edades más tempranas, en el tramo de los 13 a los 15 años».
Pautas para identificarlo
Como resumen, podría decirse que «existe adicción cuando huimos de nuestro problema y nos aislamos de las actividades de la vida cotidiana». Los síntomas, como en cualquier otra psicopatología, son tanto psicológicos como físicos.
Entre los primeros, la euforia o bienestar cuando se sitúan ante el ordenador, la incapacidad para salir de la pantalla, la tolerancia o necesidad de cada vez más tiempo de conexión, un sentimiento de depresión, ansiedad e impaciencia, e incluso la dejadez personal y social.
Entre los segundos, la privación de sueño, las comidas irregulares, el descuido en el aseo personal, la aparición de dolores de cabeza, etc. Y todo ello deriva, al final, en problemas escolares de estos jóvenes.
Aunque no todos los casos los conllevan por fuerza, porque «algunos alumnos son capaces de compatibilizarlo». Y es que no se trata de un imperativo categórico, sino que existen ciertos factores de riesgos que favorecen la aparición de esa adicción, como puede ser un déficit de personalidad, en las relaciones personales o incluso cognitivos.
En su afán por informar a los padres, para evitar la aparición de nuevos casos e intentar corregir en lo posible los ya existentes, los orientadores de los institutos de secundaria riojanos ofrecerán también en el tríptico consejos a los padres. «Es fundamental, por ejemplo, que el ordenador se saque de la habitación, para pasar a ocupar una estancia común». Es la primera y una de las recomendaciones fundamentales, porque «el control es nulo, y provoca una situación de aislamiento del joven». Además, se debe controlar el tiempo de acceso al mismo.






