Soy una chica de 29 años, con un trabajo con el que no tengo posibilidades reales de acceder ni a compra libre ni a alquiler individual de una vivienda. Desde hace unos años estoy apuntada en Etxebide, como la mayoría de la gente joven, con la esperanza de que llegue el día en que pueda independizarme. La semana pasada recibí una carta comunicándome que me había sido concedido un piso en alquiler del programa Bizigune en un municipio cercano al mío. Esa misma semana fui a verlo; cuando la chica de Visesa (Bizigune) me enseñó el piso, me dijo que una de las condiciones indispensables para poder quedarme con cualquier vivienda del programa Bizigune era no poder tener animales de compañía como perros o gatos en el mismo bajo ningún concepto.
Aquí llegó mi problema, ya que tengo un perro de dos años del que por supuesto no tengo intención de deshacerme ni dejar a cargo de nadie. Entiendo que haya gente que pueda pensar que un animal puede dejar en peores condiciones el piso una vez finalizado el alquiler que una persona sin mascota; no comparto esta opinión, pero aun así, para eso se paga una fianza al entrar en dicho alquiler. Pero no deberían impedir la entrada de una persona por tener un animal, porque entonces están reduciendo el cupo de gente que puede acceder a esas ayudas.
Me parece una condición absurda, discriminatoria e increíble que no debería imponer una entidad pública como el Gobierno vasco, que se encarga de que esos pisos, viviendas vacías de particulares, estén en condiciones para vivir y queden en las mismas cuando se devuelven a sus propietarios.
Por supuesto, he tenido que renunciar a dicho piso











