
«Se debería amamantar a los bebés un mínimo de seis meses, aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que la lactancia se prolongue hasta los dos años», explica Arena. No hace tanto, eran muy pocas las mujeres que daban de mamar a los niños. De hecho, se llegó a perder «casi por completo». En la actualidad, ocho de cada diez mujeres inician la lactancia natural en el hospital, si bien es cierto que «un alto porcentaje la abandonan antes de los seis meses», lamenta el neonatólogo. La mayor parte de las madres que deciden no dar de mamar a sus bebés «lo hacen por motivos laborales y estéticos».
Acción de salud
Las ventajas no son únicamente para el recién nacido. Las madres también se benefician de la lactancia natural. «No sólo porque se recuperan antes sino porque dar el pecho disminuye el riesgo de hemorragias después del parto y previene enfermedades como el cáncer de mama y de ovarios si se lacta durante más de un año», argumenta Arena. Según los profesionales sanitarios, la lactancia materna es una «acción de salud de primer orden», comparable incluso a las vacunas. En cualquier caso, «la madre es la que tiene la última decisión».






