Cat Power, Radiohead, White Stripes, Beck, Death Cab for Cutie o Red House Painters son algunos de los grupos musicales que Jeffrey Brown recomienda como banda sonora a la hora de leer 'Cualquier sencilla intimidad', el tomo que cierra la trilogía de historietas dedicada a sus primeros amores, a sus ex novias. Con claro tono autobiográfico, este personal autor estadounidense de trazo nervioso y desvencijado se desnuda viñeta a viñeta contando sus problemas con las mujeres, desplegando sensaciones con inusitado candor. Lo hace desde el corazón, desde la nostalgia, sin visceralidad, apostando por ilustrar momentos emotivos con sinceridad, sin adornos, con un cierto toque naif que aporta brillantez al conjunto, de un realismo pasmoso.
No es difícil simpatizar con los personajes de Brown, nacido en Michigan en 1975. En 'Cualquier sencilla intimidad' recuerda su historia con Sophia, una chica complicada. Saca a relucir los más íntimos detalles emocionales de su relación de pareja. La trilogía de las novias se completa con 'Inverosímil', el retrato sentido y minucioso de cómo perdió el dibujante su virginidad, y 'Torpe', la tierna disección de un año de amor a larga distancia. 'Clumsy', autoeditado, y su parodia, 'Be a Man', son otros títulos de este autor protegido de Chris Ware.
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