
Ahora que proliferan los 'crooners' melifluos, nada como volver al 'Viejo ojos azules', interprete supremo de la nostalgia, el frenesí amoroso y sus recodos fatales. La calidez de su fraseo prodigioso, su mezcla de aplomo varonil y ternura, su creíble manera de contar, la atmosfera y sensibilidad de sus canciones dan argumentos a quienes consideran a Sinatra el mayor intérprete de la historia de la música popular. Estatus que, en términos comerciales, justifica sus más de 2.000 canciones grabadas y sus cerca de 500 millones de discos vendidos.
Personaje tan indiscutible sobre el escenario como controvertido fuera de él, Sinatra vivió siempre a su manera. Hijo de emigrante, su obra y su vida representan el lado más glorioso del Sueño Americano. Durante seis décadas, fue sucesivamente el primer ídolo de fans, cantante superado por su tiempo que supo renacer de sus cenizas, rey de Las Vegas, amigo de presidentes y mafiosos, y gloria octogenaria con peluquín.
El miércoles se cumplen diez de su muerte, lo que ha propiciado la edición del CD-DVD 'Nothing But the Best', nueva y recurrente antología de su etapa en Reprise, la compañía que él mismo fundó en 1958. Un texto de su productor, Carles Pignone, ilustra las ansias de emancipación artística que Sinatra buscaba en los 60, cuando conectó con un público pop, alternando sesiones con los mejores arreglistas 'clásicos' o con colaboradores tan selectos como Ellington, Basie o Jobim.
'Fly Me to the Moon', 'Summer Wind', 'I Got You Under My Skin', 'Somethin' Stupid', los archipopulares 'Strangers in the Night', 'My Way' y 'New York New York' figuran en la selección de 21 clásicos remasterizados a la que se ha añadido una versión inédita del clasico del jazz 'Body & Soul'. El DVD adicional recoge un concierto de 1971 en el Royal Albert Hall de Londres presentado por la princesa Grace de Monaco.







