
Además, el cuadro se exhibirá acompañado de la maqueta del pabellón español de la Segunda República que se expuso en la Exposición Universal de París de 1937, junto a obras de artistas de la época como Josep Renau, fotografías, vitrinas con documentos e incluso se proyectará un documental con guión de Luis Buñuel.
«De momento, no me atrevo a mover el 'Guernica', pero eso puede cambiar», adelantó el director del museo, que encuadra esta remodelación en dentro de un plan más ambicioso que culminará hacia 2010.
Gracias a esa nueva orientación, el visitante accederá a un inmenso hall donde se ubicará también la popular escultura perdida de Richard Serra, cuya copia realizada por el propio artista volverá a exhibirse en el Reina Sofía, «con la única condición de que no vuelva a perderse», indicó Borja-Villel.
Para convertir el museo en una institución abierta a todos los públicos y no estar sólo enfocada al turismo, Borja-Villel espera convertir al Reina Sofía en un foco de actividades lúdicas, estudia la posibilidad de «flexibilizar el horario» e incluso abrir por las noches y ofrecer al espectador una diversidad de tarifas en función de las exposiciones que vaya a visitar.
Borja-Villel anunció que se celebrarán en otoño dos congresos internacionales sobre «las grandes modernidades», y también subrayó su intención del de activar la política de adquisiciones para cubrir «las lagunas» que existen en la colección permanente de la institución, sobre todo en lo referente a las décadas de los sesenta y setenta. «Haremos bastantes compras que se incluirán en el presupuesto del museo, que no es precisamente modesto», apuntó el responsable del Reina Sofía.







