
Más de 2.300 cuadrados de tienda, repartidos en siete plantas, en lo mejorcito de Manhattan, eran como para tirar la casa por la ventana -¿qué otra cosa se hace en una boda?-, así que el matrimonio entre la marca catalana Pronovias y Nueva York se celebró por todo lo alto y al 'banquete' asistieron invitados de apellidos tan sonoros como Rockefeller, Trump, Churchill, Hearst, Auster, Scorsesse... Todo eso a ritmo de flamenco.
El objetivo de esta nueva tienda, y buque insignia de la marca, es dar un buen bocado al mercado de la moda nupcial de la Gran Manzana, hasta alcanzar el 20% de los 90 millones de dólares que genera anualmente. Si la novia americana tiene fama de conservadora y pomposa, la neoyorquina pasa por ser más 'fashion', entendida y exigente, así que nada mejor que atraerla con la colección de la firma anfitriona para 2009, que incluye exclusivos diseños de Manuel Mota, Elie Saab... Y la ya histórica colección nupcial que ha realizado y supervisado Valentino justo antes de jubilarse.
La firma que casó a Genoveva Casanova y a Penny Lancaster, y que ya no casará a Belén Esteban, invitó a su fiesta de inauguración neoyorquina, con fines benéficos (una donación a New Yorkers for Children), a algunas de las más codiciadas jóvenes casaderas de Manhattan; casi todas, hijas de...
La de Ralph Lauren, Dylan, se llevó el premio a la puntualidad, pero no al 'glamour' porque llegó con una sencilla blusa blanca. Su boda está próxima, pero no precisó cuándo será. Y sí que el vestido se lo hará su padre. Susan Hoecke, la jovencísima novia de Jude Law chapurreó español ante las cámaras, pero rehusó hablar de su chico. «Estoy aquí por mí misma», dijo sin perder la sonrisa. ¿Sus actores favoritos? Nada: Jack Nicholson y Sean Penn.
Bajita, morena, curvilínea... Y de una simpatía mediterránea. Sólo podía ser Domenica, la hija de Scorsesse. No, su papá no le obliga a casarse con 'uno de los nuestros'. No hace falta que sea italiano. «Con que me quiera le basta», precisó la expresiva Domenica.
Las bodas de mamá
En otro estilo muy diferente, Sophie, hija del escritor Paul Auster, demostró haber heredado el misterio y exotismo que encierra la mirada de su padre. La bellísima Sophie, a sus 20 años, también escribe, pero no libros, sino letras de canciones para su grupo de blues y rock & roll. Por la alfombra roja fueron desfilando las hijas de Andie McDowell, Andy García, y también la de Keith Richards (una pelirroja que no ha heredado la accidentada piel de su 'diabólico' papá, pero sí, a decir por su exagerado vestido, las ganas de provocar). Y en esto llegó Ivanka Trump. La joven hotelera, y ahora también diseñadora de joyas, no está planeando casarse ya que de momento se conforma con las múltiples bodas de su madre. «La última -aseguró- fue fabulosa».
Eugenia Silva llegó luciendo joyas de Ivanka Trump y un vestido azabache de Emporio Armani. Tras muchos años triunfando como modelo en Manhattan aseguró que «Nueva York es mi ciudad». Pero de boda, nada. «Nunca fui una niña que soñara con ser princesa», zanjó. Eugenia se acaba de convertir en la anfitriona neoyorquina de Ariadne Artiles, que lleva sólo quince días en Manhattan y ya quiere quedarse «sin límite de tiempo». Ariadne, que lució un vestido minifaldero de Manuel Mota en color maquillaje, era de las pocas casadas que había en la fiesta. Pero con un marido, Fonsi Nieto, a miles de kilómetros. «La distancia no va a afectar a nuestro matrimonio», insistió la modelo canaria ante la incredulidad de los presentes. «Además, yo cojo un avión como si fuera la guagua».
La nota flamenca la puso la checa Karolina Kurkova, que dio ante las cámaras una lección de sevillanas (cojo la manzana, muerdo la manzana, piso la manzana...) traducida al inglés. La fiesta acabó en la sexta planta de la tienda con un tablao flamenco donde efectivamente se cogió, mordió y pisó a placer la Gran Manzana.







