El sindicato UGT abanderó el primer currículo femenino que llegó y pocos meses después respaldó el segundo. Arantza Canto fue la avanzadilla. Joven, inteligente, dinámica y con gran sentido del humor, entró en el desconocido y peligroso mundo de los muelles. La curiosidad e incredulidad iniciales se derrumbaron el primer día. Le llovieron los consejos como a cualquier trabajador novato. Después, una estudiante aún más joven consiguió lo mismo. Instituciones como la Diputación avalan cursos para eliminar las barreras laborales en trabajos en los que la contratación de la mujer es nula o muy baja. «La labor de concienciación necesaria es grande y los logros se notarán a largo plazo», apunta una representante de la asociación Bagabiltza. Ahora ya hay mujeres en la estiba en los puertos de Barcelona, Valencia o Pasajes.





