LA DISTRIBUCIÓN
Es uno de los proyectos estrella de Iñaki Azkuna y sus detalles se han mantenido hasta ahora en riguroso secreto. Pero las últimas modificaciones urbanísticas y la obligatoriedad de sacar a exposición pública los cambios legales han permitido conocer la verdadera dimensión del plan. No ha trascendido el presupuesto definitivo, pero sólo el movimiento de tierras y la cimentación costarán más de 6 millones de euros.
La propuesta de los arquitectos, que también son autores de la Biblioteca foral, la estación de Amezola y el proyecto de la iglesia de Miribilla, dibuja un complejo de tres edificios conectados entre sí. Habrá un cuerpo auxiliar que enlazará a modo de puente los dos bloques principales. Uno constará de cuatro alturas, mientras que el otro tendrá seis, con una torre rematando su estructura. Será la única pieza de la futura sede del Consistorio que será visible desde el otro lado de la ría, ya que el resto de la edificación permanecerá agazapada, a la sombra de la actual casa consistorial. La idea de los responsables locales es que el impacto visual sea mínimo y que el nuevo Ayuntamiento se integre a la perfección en el complicado entorno sobre el que se asentará.
Por ello y aunque la modificación del Plan General permitía levantar un edificio de hasta 11 alturas, se decidió que la futura sede administrativa tendría sólo 6 pisos como máximo, en su flanco más alto. De hecho, las normas permiten edificar hasta la cota 51. Sin embargo, la torre alcanzará sólo los 40 metros y se levantará únicamente 30 desde el suelo, ya que 10 permanecerán bajo tierra.
Una de las piezas más importantes del conjunto arquitectónico será la gran escalinata central que horadará por la mitad el complejo. Dará servicio a los vecinos de la parte alta de Uribarri y permitirá, además, dotar de un espacio público interior a la parcela.
10.000 metros cuadrados
Otro de los aspectos que estaba previsto en la última modificación del PGOU era la posibilidad de construir dos pasarelas para unir el viejo Ayuntamiento con el nuevo. Una de ellas debía ser subterránea. Sin embargo, la existencia de una tubería de gas complicaba una operación que ha sido finalmente desechada. Respecto al otro puente, aún no se ha descartado, pero por ahora no se incluye en el proyecto con el que se trabaja.
La superficie total del complejo superará ligeramente los 10.000 metros cuadrados sobre rasante. En el subsuelo se habilitará una única planta, que se destinará a almacén y archivos en su mayor parte. Asimismo, se acondicionará un pequeño garaje. El aparcamiento no ha sido una de las prioridades, ya que el Consistorio cuenta con un buen número de parcelas disponibles para su flota en varios parking cercanos. Además, la conexión con el transporte público está considerada como muy buena.
El principal valor del inmueble esbozado, que albergará la mayoría de los servicios y relegará a la actual sede a un papel protocolario e institucional, descansa en la luz. Los arquitectos han dibujado un complejo donde predomina el vidrio. Al igual que sucede con otras sedes institucionales ubicadas en la villa -es el caso de las dependencias del Gobierno vasco en la Plaza Bizkaia- los funcionarios podrán beneficiarse de la incidencia directa de la luz natural.
Según ha sabido este diario, todos los empleados de la Administración local tendrán su puesto de trabajo a menos de seis metros de distancia de una cristalera. Ello garantiza la entrada permanente de luminosidad a sus mesas. La posibilidad de deslumbramiento queda prácticamente desechada por la existencia de una doble fachada, como sucede, por ejemplo, en las torres de Isozaki.





