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VIZCAYA
La marea de mañana
11.05.08 -

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En el debate sobre el canal de Deusto se ha colado el cambio climático. Se está pensando en darle a Zorrozaurre medio metro más de la altura estipulada inicialmente, en previsión de que suban las aguas. Todo el mundo habla del cambio climático. Medio metro puede convertirse en una visión apocalíptica para el vecino con el que nos acabamos de encontrar en el ascensor y apenas sabemos qué decirle: «Van a darle medio metro más al relleno», dice el vecino o decimos nosotros, como si fuéramos pasteleros, ingenieros de caminos, puertos y canales o expertos en el clima. «Por si acaso», añadimos o añade, con expresión de pesadumbre y de estar en el secreto, como si fuéramos presentadores de uno de esos telediarios en los que, si los programadores se han quedado cortos en dos o tres minutos, los osos polares pierden pie sobre los icebergs y se tiran a nadar. «Por el cambio climático», decimos al unísono, justo cuando uno de los dos ha llegado, al fin, a su planta. Hablamos por hablar del tiempo que lleva lloviendo o sin llover, del frío o el calor que ya no son naturales como los de antes.

El catastrofismo siempre ha tenido partidarios, y es contagioso. Hay científicos, la mayoría, es verdad, preocupados por el cambio climático. Otros, una minoría cualificada, piensan que se está exagerando un poco. Hay ex políticos, como Al Gore, que consiguen el Nobel inflando los datos adversos para que resulten más llamativos. Otros, como Helmut Schmidt, consideran que lo que está recalentado, más que el planeta, es un debate cada vez más histérico. Los políticos en activo creen que se trata de un asunto de izquierdas y derechas. Los más cínicos extrapolan los datos de su conveniencia. Algunos están instalando ya en sus países, y vendiendo en el exterior, con muchísima menor oposición de la que pudieron nunca soñar, prácticamente sin que rechiste la ciudadanía, numerosas centrales nucleares. Esa sí que es una buena paradoja, la que conduce a la energía nuclear desde el ecologismo. Centrales nucleares para evitar el cambio climático.

Si en algo coinciden todos los científicos es en que el clima lleva cambiando desde el principio de los tiempos. A lo largo del siglo XX, el nivel del mar subió 18 centímetros, y para 2100 habrá crecido entre 30 y 50. Son unas previsiones que justifican andarse con cuidado y darle medio metro más de altura a Zorrozaurre, pero tal vez no sean suficientes para irse a vivir a las montañas o ponerse a construir una nueva arca de Noé. A un holandés esa marea le parecerá una broma.
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