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DE CUANDO EN CUANDO
Perretxikos
11.05.08 -

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Un nuevo producto comestible, el perretxiko, ha ingresado en mi lista unitaria de precios (los inflagaitas dicen ranking que suena como a más moderno y elegante). Esa lista de la cual he hablado en más de una ocasión porque resulta curioso el precio de algunos alimentos reducidos a la unidad.

Comencé la lista con las castañas asadas, que han alcanzado ya el precio unitario de 23,75 pesetas. Y uso las pesetas porque es como mejor nos entendemos los veteranos. (Observen que he dicho pesetas a secas y no antiguas pesetas como dicen los de la televisión que son más listos que yo).

Mi lista contiene ya diez productos y está encabezada por el tomate Raf llamado de 'pata negra', cuyo sabor yo suelo medir no con el paladar sino con el bolsillo. Por eso, cuando voy a mi frutería de la calle Aguirre y pregunto por el sabor de los tomates, ellos me contestan diciéndome el precio y así nos entendemos.

Pero cuando voy a la frutería no sólo me fijo en los tomates, sino también en algún otro producto de los que suelen tener precios de joyería, como me ocurrió con unos dátiles de Agadir que medían 6 centímetros de longitud y costaba cada uno 62.50 pesetas. Algo parecido a lo que me ocurrió con unas cerezas que parecían mandarinas.

Eran, por lo visto, las primeras que entraban en el mercado y, como no llevaba bastante dinero, compré media docena. ¿Saben lo que pagué por las seis? Pues agárrense; 680 pesetas. A 114 pesetas cada cereza.

En mi última visita en busca de tomates, tuve también la oportunidad de contemplar una caja llena de tentadores perretxikos, que es el nuevo producto que ha entrado con todos los honores en mi lista-decálogo de precios unitarios. Y como barruntaba que su cotización no estaba al alcance de mi bolsillo, adquirí prudentemente una docenita para hacerme un revuelto. Les aseguro que estaban deliciosos a pesar de haberlos pagado a treinta duros. A treinta duros cada uno, se entiende.

¿Y de donde creen ustedes que procedían los perretxikos que tan gratamente degusté? Pues de Rumanía. Se ve que el Mercado Común funciona lo mismo con tornillos que con perretxikos. ¿Viva el Mercado Común Europeo!
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