Fuentes del Ayuntamiento de Bilbao explicaron que, si bien la rotura en sí no era difícil de arreglar, resultaba complicado «encontrar y acceder» al lugar donde se halla la conducción. Por eso, a las ocho de la tarde los técnicos aún preveían tardar «un mínimo de cuatro o cinco horas» en solventar el problema. «No sale ni gota de agua del grifo y nos han dicho que va para largo, que todavía tardarán diez o quince horas por lo menos. Espero que no sea más tiempo», relataba ayer con resignación una vecina del portal número 29 del barrio de Buenavista.





