Pero no es lo único que añora. La playa, el mar o la comida. No poder ir de pinchos es algo que no se supera. «Cada vez que voy a Bilbao vuelvo con la maleta llena de jamón. La gastronomía es algo que siempre añoro muchísimo», confiesa. Y es que en Escocia no tiene oportunidad de disfrutar de la cocina típica de su tierra. «Es verdad que han abierto varios restaurantes españoles y tienen mucho éxito entre los escoceses, pero no son auténticos y, además, son carísimos», se queja. Una vez más, se confirma la teoría de que como en casa no se come en ningún sitio.





