
LOGROÑÉS CF 1 - PALENCIA 1
Es curioso cómo un encuentro puede cambiar en cuestión de segundos. En ochenta minutos los locales prácticamente no habían hecho nada y el dominio del Palencia era abrumador, pero fue recibir el gol en contra y cambiar el panorama. Lo que demuestra que cuando la vida está en juego, el ser humano tira de su manual automático de supervivencia. Eso es lo que permitió al conjunto presidido por Eduardo Blanco seguir con ilusiones una semana más.
Ni el fallo de Vilches en el 85, cuando no acertó a atrapar un disparo de Nacho Calvillo, que se introdujo en su meta, ni el penalti, por claro empujón a Paixao, errado por Salcedo en el 92 sirvieron para que los logroñeses se dieran por descendidos.
A todo esto hay que unirle el ambiente. Más de 500 palentinos y algunos seguidores del Logroñés estuvieron en Las Gaunas para apoyar al Palencia; parecía que los morados jugaban en casa y el Logroñés CF lo hacía como visitante. Pero los rojiblancos se sobrepusieron y llegan a la última jornada con algo de esperanza, muy poca la verdad, pero cosas más raras se han visto en el fútbol. Para promocionar, el Logroñés CF tiene la obligación de ganar en Valladolid y esperar a que el Palencia y Burgos empaten en su choque fraticida y que Osasuna B no saque los tres puntos en su visita a Guadalajara.
A esperar
Los riojanos tenían que ganar, pero Rafa Sáez planteó un encuentro a esperar al rival. Los riojanos salieron con un esquema 4-1-4-1. La idea era no encajar un gol y salir a la contra, y así ir minando las fuerzas de los palentinos. No salió muy bien, sólo Tornero desbordaba por su banda, pero no encontraba rematador a sus centros. Por su parte, los visitantes se plantaban con mucha facilidad en el área local y gozaban de ocasiones, la más clara la de Asensio que, en un mano a mano contra Vilches, estrelló el balón en su pie derecho. En la segunda mitad, el guión siguió siendo el mismo. El Palencia seguía llegando con peligro. Entonces Sáez intentó jugársela todo dando entrada a Paixao y Pablo Ríos. La cosa funcionó y los locales empezaron a dominar, pero entonces llegó el tanto de Calvillo. Después, la locura. Penalti fallado, gol y todo por decidirse para el próximo fin de semana.





