
LO MEJOR
LO PEOR
LAS CLAVES LOGROÑÉS
BILBAO ATH
El Logroñés salió con las ideas claras. Marcando incluso el territorio. Dejando poca iniciativa al rival y apretando donde más le duele al filial rojiblanco, en la salida del balón en la bandas. Quizá por eso el Bilbao Athletic, pese a sus intentos por rasear la pelota, buscó el recurso fácil de golpear desde atrás en largo.
Una situación favorable para que los blanquirrojos -ayer de blanco- metieran a su rival en su campo. A partir de ahí, los de Abadía se fueron haciendo fuertes. Campos, aun con sus limitaciones ofensivas, era buscado con frecuencia por los creadores visitantes; Omar hacía un par de arrancadas por su perfil, aunque marraba en el último pase; José, con movilidad entre líneas, se dejaba ver, hacía daño cuando bajaba a recibir y quería adquirir protagonismo; Ubis, como referente, no encontró la fe suficiente para acertar hasta tres balones -una vaselina, un remate que pareció un despeje y una pelota a la que no llegó- que bien podían haber acabado en gol.
El Bilbao Athletic estaba intimidado. Demasiado blandito. Esporádicamente despertaba del letargo con acciones individuales de Aimar Cid, dos tiros suyos fueron bien despejados por Stef, o de Urko, que se empachó de bola en un rechace que le cayó en el área pequeña y que cruzó otro balón en demasía en el descuento del primer tiempo.
El dominio era del Logroñés que reclamaba el gol como premio a su esfuerzo. Jaume -sobrio y seguro- no acertó tras un envío de José desde la izquierda. Pero en la siguiente acción, el alicantino, otra vez como asistente, tiró una pelota entre el central y el lateral, Campos, más vivo y listo que su par, le metió el cuerpo y le ganó la posición (ahí se lesionó), avanzó con el balón y mientras se caía batía a Iago. Quedaban menos de diez minutos para el descanso y el filial rojiblanco necesitaba un punto de inflexión para darle la vuelta al marcador. Lo intentó con una serie de saques de esquina, pero no pasaron de dar sensación de peligro.
Idéntica actitud
En el segundo tiempo, el conjunto riojano continuó con su actitud. Modificó sus pretensiones. Pasó de ser dominador a dejarse dominar, que no a ser barrido por su oponente. Ahí estuvo la diferencia. El Bilbao Athletic gozaba del balón, lo mimaba, lo conducía de un lado a otro del campo, buscaba la profundidad, el ataque elaborado... El Logroñés lo asumió y apostó por el orden, la disciplina y la salida al contragolpe para tratar de sentenciar la contienda.
No hubo ocasiones, por lo que la estrategia empleada por los riojanos fue suficiente. Los rojiblancos, con voluntad, pero sin ideas, querían cambiar el signo del encuentro. Sin suerte, ya que el Logroñés se apoyó en el oficio de Jaume y Candelas, en la seguridad de toda la zaga (en especial Raúl García) y en la destreza de Galiano y Machote para tapar las bandas. Zeki, algo acelerado, Ubis (escorado a la derecha), José y Tomi se afanaban por encontrar la contra definitiva. No llegó. No hizo falta. 1 0





