
PROGRAMA PARA HOY
Ayer, otra vez con la incertidumbre meteorológica, vecinos y forasteros volvieron a vivir de lleno los actos programados, entre los que destacaban dos procesiones. La primera de ellas reunió a 33 doncellas que, ataviadas de albos vestidos y portando sobre sus cabezas el cestaño con el mollete del Santo, recorrieron varias calles del Casco Histórico, con parada obligada en el Hospital del Santo, donde hicieron entrega de los citados molletes a los ancianos residentes. A pesar de que ni la temperatura ni las reiterativas lloviznas invitaban a pasear en manga corta, las jóvenes cumplieron con la tradición procesional que recuerda el milagro del peregrino ahorcado y los hábitos caritativos del fundador y patrono de la ciudad.
La segunda, a caballo entre lo cívico y lo religioso, tuvo lugar a primeras horas de la tarde. Los calceatenses, como cada año, se agolparon ante el pórtico de la iglesia del Convento de San Francisco para hacerse con la rueda, adornada como de costumbre. Con ella sobre sus hombros y con las dos velas que la Corporación debe satisfacer al Cabildo de la Catedral al frente, se formó una comitiva que abrían los danzadores y cerraba la Banda Municipal de Música, con la Corporación intercalada.
Enarbolando el pendón
Así se recorrieron varias calles del Casco Histórico hasta llegar a la plaza del Santo, donde la síndico, la concejal de Servicios Clara Pérez, enarboló repetidamente el pendón de la ciudad para alborozo de sus convecinos. Un poco más adelante, en la entrada del templo catedralicio conocida como Puerta del Cristo, en presencia del secretario de la Corporación y del canónigo de la catedral, se satisfizo el pago de las velas, con lo que las autoridades religiosas franquearon la entrada a la multitud y la rueda. Una vez en el interior y mientras la Coral Calceatense entonaba el 'Resuene', la rueda que recuerda el milagro de la resurrección del peregrino atropellado por un carro, fue izada hasta el techo del templo.
Más tarde, una vez rezadas las vísperas en el templo, de nuevo la cita fue en la Casa de la Cofradía, donde se realizó el reparto de la cebolleta y el picado de la acelga para el almuerzo de hoy.
Luego, el personal dejó de lado las procesiones para meterse de lleno en la juerga y el desenfreno propios de la fiesta.






