
Laura, procedente de Bilbao, cuenta en su espacio con una variada muestra de camisas y artesanía ecuatoriana, su país de origen, que muchos mirandeses se han acercado a ver pero en el que muy pocos se han animado a comprar; quizá desanimados por la lluvia.
Pero al menos ha tenido más suerte que Ana, de Navarra, a la que el agua ha estropeado parte del género que traía. Camisetas que acabaron mojadas y en algunos casos hasta teñidas; por lo que le va a ser imposible remontar las pérdidas entre hoy y mañana.
«Esto está siendo muy duro, es la primera vez que venía y estoy muy desilusionada», aseguraba; al tiempo que consideraba que «tenían que habernos hecho una devolución de los 160 euros que pagamos por instalarnos. Hasta ahora lo único que hemos hecho es mojarnos, no vender».
Una opinión compartida por Ahmed que llegó de Zaragoza el jueves para montar su puesto por tercera vez y está, sin duda, está resultando la peor. Lamenta principalmente el elevado número de puestos que hay con la misma oferta y que no se controle si se está o no dado de alta en la Seguridad Social.
Tampoco a Paloma, de Miranda le ha ido bien en su 'tienda' de juguetes. «Esta edición la doy por perdida. Sólo se ha vendido algún tambor, las pistolas de agua no se han movido. El hinchable no se ha podido montar hasta hoy -por ayer- y los churros tampoco han funcionado», concluyó.





