El candidato socialista a lehendakari aseguró que en su partido han demostrado que «si hay que resistir, resistimos» pero, subrayó, «los socialistas no somos sólo víctimas, hemos llegado aquí para transformar una realidad que no nos gusta. Estamos dispuestos a demostrar que hay otra forma de gobernar y que estamos preparados para ello».
López se mostró convencido de que, el 9-M, los votantes vascos dijeron «claramente que no quieren broncas». Por ello, se digirió a Ibarretxe y al conjunto del PNV para advertirles de que «éste no es tiempo de amenazar con choques de locomotoras», según la expresión acuñada por Iñigo Urkullu. La sociedad vasca, añadió, quiere diálogo y entendimiento, quiere un gobierno que ofrezca soluciones y no que cree problemas donde no los hay. Y eso hacemos en el PSE, mientras otros se dedican a poner alas a sus obsesiones». «Donde usted dice derecho a decidir, yo digo derecho a convivir», apostilló.
«Pervertir» Loyola
En alusión a los argumentos que ofrece Ibarretxe para justificar el contenido de la propuesta que llevará a La Moncloa, el dirigente socialista acusó al PNV de «pervertir y manipular» en beneficio «de sus intereses particulares» el intento «noble de conseguir la paz» en las conversaciones de Loyola.
López apostó por «recuperar el acuerdo y el entendimiento entre diferentes» y reprochó a Ibarretxe que diga que lleva «199 días esperando que le reciba Zapatero. Yo espero desde 1998, porque usted, que se pasa el día diciendo que quiere dar la palabra a los vascos, nunca ha propuesto que los partidos vascos nos sentemos aquí».







