
FRASES DE ZAPATERO
El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE aprovechó su presencia en la fiesta anual de los socialistas vascos, celebrada en el BEC de Barakaldo, para adelantar cuál será su respuesta al jefe del Ejecutivo autónomo. Zapatero trasladará a Ibarretxe su convencimiento de que los vascos no desean «aventuras que traspasen las reglas del juego» y que él mismo, como presidente del Gobierno, tampoco lo va a consentir. Le dirá también que el actual marco jurídico-político garantiza «autogobierno y más autogobierno», «progreso», «apoyo al euskera» y a las señas de identidad vascas y respeto «al papel que esta tierra quiere jugar en Europa». Y, por último, le ofrecerá pactos de «progreso», para «acelerar la alta velocidad» y para profundizar en los proyectos de «investigación, innovación y desarrollo» de la mano del Ministerio que dirige la donostiarra Cristina Garmendia. Los socialistas, insistió, trabajarán por la modernización de Euskadi.
«La gran mayoría de los ciudadanos de Euskadi quiere que el futuro no sea como parte del pasado, no quieren la división, la confrontación de identidades, quieren la convivencia, el entendimiento, el respeto, quieren un rumbo seguro, un camino cierto», insistió Zapatero. Con estas palabras, no dejó lugar a la duda: nada al modelo de acuerdo que plantea Ibarretxe para sentar las bases de un proceso de normalización política basado en la bilateralidad y el derecho a decidir de la sociedad vasca. Sobre estos temas, insistió el presidente del Gobierno, Ibarretxe tendrá que hablar con el resto de los partidos políticos vascos y, en especial, dijo, con el líder del PSE-EE. La del próximo día 20, recordó, «será la octava ocasión en la que me reúna con Ibarretxe. Yo he dialogado, escuchado y respetado y quizás él tendría que hacer lo mismo, hablar más con las fuerzas políticas vascas y hablar más con Patxi López como líder del principal partido de Euskadi».
El secretario general del PSOE expresó su «respeto por que el PNV haya decidido unir su destino al de Ibarretxe». Y se comprometió a «seguir dialogando con el lehendakari: hoy con Ibarretxe, y mañana con Patxi López», sentenció, en medio de la atronadora ovación de los miles de militantes y simpatizantes que celebraron la Fiesta de la Rosa en uno de los pabellones del recinto ferial de Barakaldo.
No fue ésta la única expresión que Zapatero hizo en este sentido durante un acto político con claro aroma de precampaña electoral celebrado apenas cinco días después de que el comité nacional del PSE-EE confirmara la proclamación de López como candidato a lehendakari. «Una gran mayoría de ciudadanos está harta de ver a tanto político mirándose el ombligo en lugar de fijarse en los problemas de la gente. Esto es lo que vamos a cambiar con el liderazgo de Patxi López.
Homenaje
En una Fiesta de la Rosa marcada por sensaciones agridulces -los militantes socialistas se han debatido en los últimos meses entre el drama del asesinato de Isaías Carrasco y la indignación por los ataques a las casas del pueblo, de un lado, y la esperanza de vez convertido a su partido como la primera fuerza política de Euskadi, del otro- Zapatero quiso rendir un caluroso homenaje al PSE-EE. En realidad, los socialistas vascos se vieron arropados como nunca por una interminable lista de cargos institucionales e internos del PSOE, con la presencia, entre otros muchos, de cuatro miembros del Gobierno, del portavoz del partido en el Congreso y del secretario de organización. Ante todos ellos, el jefe del Ejecutivo español destacó la especial alegría con que, la noche del 9-M, recibió todo el partido el resultado electoral de los socialistas vascos.
Mientras los asistentes al acto político aplaudían a Sandra, la hija de Isaías Carrasco, Zapatero recordó al ex concejal asesinado en Mondragón y a todos los socialistas «que han soportado el dolor del crimen, de la locura y el fanatismo». Al mismo tiempo, agradeció el apoyo «a los esfuerzos de los compañeros vascos para ver el fin de la violencia» y proclamó que no parará «hasta ver el final, la descomposición de aquellos que matan, que practican la violencia y que amenazan y extorsionan no sólo a unos pocos, sino a toda la ciudadanía».
Zapatero también dedicó un apartado de su intervención a algunos de los grandes asuntos de Estado. Tras volver a pedir el apoyo de todos los partidos, en especial del PP, en la política antiterrorista, reiteró su invitación a todas las fuerzas «al diálogo y el acuerdo» en las «grandes cuestiones», como la financiación autonómica y la política del agua, así como sobre la presidencia española de la UE en 2010. «Espero que hablen menos de España y trabajen más con el Gobierno de España en favor de España», añadió en un mensaje dirigido al partido de Mariano Rajoy.








