El presupuesto total del curso 2007-2008 es de 55.000 euros y se ha repartido a partes iguales entre 66 deportistas (23 chicos y 43 chicas) de diversas especialidades: desde balonmano hasta natación, pasando por esquí alpino o atletismo. «La variedad depende del nivel de los chicos. Ellos son los que abren brecha. Esta temporada, por ejemplo, nuestras novedades son el deporte rural y el hockey subacuático», apunta José Luis González, responsable del servicio de Deporte.
En Vizcaya se apuesta por el esfuerzo individual: hace tres años se desmarcaron de los campus de Álava y Guipúzcoa -que continúan concediendo ayudas económicas a los equipos federados- y de momento se muestran muy satisfechos. «Nosotros preferimos respaldar a estudiantes concretos. Los incentivos personales son más acordes con la política universitaria». Los 757 euros cumplen con un doble objetivo: se valoran positivamente los méritos deportivos del alumno, pero al mismo tiempo se le anima a concluir los estudios «en un plazo razonable».
Los encargados del área de Deporte de Vizcaya están convencidos de que tardar más de nueve años, por ejemplo, en obtener el título universitario supone «un desgaste excesivo», sobre todo porque son deportistas no profesionales que caminan en la cuerda floja: aún no han dado el salto en su especialidad y siguen con los libros a cuestas. Por eso conviene acelerar el paso: «Nunca nos cansaremos de aconsejarles que no pierdan el ritmo; si quieren recibir la ayuda, deben tener 30 créditos aprobados del año anterior, lo que equivale a la mitad del curso», recalca Jon Irazusta.
Cambiar las clases
Aunque una inyección de 757 euros anuales no cure los males de ningún estudiante agobiado, sí puede dar un respiro. Estos jóvenes no ganan más de 6.000 euros al año -es uno de los requisitos para postular a la ayuda económica- y siempre les falta tiempo para ganar un dinerillo extra. «Con los entrenamientos, es muy complicado dar clases particulares o trabajar a ratos en cualquier cosa... Tienen las manos atadas. ¿El día sólo tiene 24 horas!».
Van a contrarreloj y muchas veces chocan con los horarios lectivos. Eso sí, nada grave si cuentan con la comprensión del profesor de turno, ya que la normativa les permite cambiar las clases o fechas de exámenes cuando coinciden con entrenamientos o competiciones. Y por regla general, no suelen sufrir contratiempos. «Los docentes están cada vez más sensibilizados. Se dan cuenta del sobreesfuerzo que hacen estos chicos y la mayoría no pone trabas».
La legislación también facilita el camino a la hora de hacer currículum. Y es que «por las prácticas deportivas se les reconoce el mayor número posible de créditos de libre elección», detalla José Luis González, que es el responsable del servicio de deporte. Así se alivia la carga, para que se den prisa y puedan llegar lejos cuanto antes. Con o sin 757 euros en el bolsillo.







