
Tanto los niños como los mayores disfrutaron de un gran ambiente festivo. El tiempo también acompañó: hasta bien entrada la tarde aguantó sin llover, pero un chaparrón de media hora adelantó el regreso a casa de muchos euskaltzales. Para muchos otros participantes, éste no fue motivo suficiente para terminar con la fiesta.
Veteranos de Basauri
El evento cumplía un cuarto de siglo y una cuadrilla de Basauri que presumía de haber estado en todas las ediciones anteriores tampoco quiso ayer faltar a la celebración de las bodas de plata del Herri Urrats. «Al principio veníamos a ayudar; viajábamos la víspera para dormir aquí y después madrugábamos para estar en los puestos haciendo talo o vendiendo bebidas», recordaban. «Ahora, en cambio, venimos con la intención de gozar del día».
Idéntico propósito movilizó a otra cuadrilla que reunía a diferentes grupos de personas de distintos rincones de la geografía vasca. «Venimos desde Urruña, Baigorri, Pamplona, Guipúzcoa... Sólo nos falta gente de Álava y Zuberoa», comentaba uno de ellos.
Además del recorrido, los asistentes disfrutaron de diversos actos culturales como un desfile de carnaval de Ustaritz, una exhibición de bertsolaris jóvenes, payasos, conciertos, danzas y música africana. De todo y para todos los gustos. Por si esto fuera poco, este año los organizadores prepararon un segundo rincón para los más pequeños, porque en otras ocasiones se les había quedado pequeño el espacio destinado al público infantil. Todas las actividades tuvieron un gran seguimiento, aunque la que más gente arrastró fue el recital que ofreció el grupo Celtas Cortos.







