Han pasado ya veinticinco años desde que se inaugurase el primer curso de hostelería en Vitoria. Fue una iniciativa de la Escuela de Diocesanas y se desarrolló en el palacio de Escoriaza-Esquível, que funcionó en los años ochenta como residencia de aprendices. En 1990, las clases se trasladaron al complejo de los frontones de Mendizorroza, en donde se desarrollan en la actualidad tres especialidades de formación profesional de grado medio: cocina, pastalería y panadería y servicios de restaurante y bar.
Desde el ya lejano curso de 1982-1983, casi un millar de personas han aprendido las excelencias de la gastronomía entendida como arte y cultura. «Fuimos valientes y empezamos sin medios», recordó José Antonio Fernández, director de Diocesanas.
Y para conmemorar las bodas de plata, la escuela de hostelería ha organizado hasta el viernes concursos y demostraciones culinarias a cargo de antiguos alumnos, creaciones que luego plasmarán cada día en un menú. El jueves, incluso, habrá una jornada de puertas abiertas.
Como anticipo, los responsables del centro reunieron ayer a autoridades, hosteleros y proveedores para reiterarles el firme propósito de seguir en Mendizorroza «otros veinticinco años. La escuela es una de las cuatro ubicaciones de Diocesanas en Vitoria. Aquí se habla de innovación, mejora continua, aprendizaje, trabajo en equipo y valores», relató Rodolfo Villate, responsable del centro gastronómico.
«Prestigio»
Villate realizó un repaso a la historia de la escuela y destacó, entre otros hitos, la puesta en marcha en 2006 del aula de demostraciones Vicente Telletxea, en homenaje a uno de sus alumnos, así como la creación de un ciclo de pastelería cinco años antes. «Hemos generado un lugar de puertas abiertas que ha ido creciendo con el tiempo. Hablamos de un proyecto que ha nacido, crecido y consolidado», reiteró.
Representantes del Gobierno vasco, Ayuntamiento de Vitoria, Diputación de Álava y la Caja Vital, instituciones que colaboran en el centro, coincidieron en señalar el «prestigio» que ha reportado la escuela a la ciudad y al territorio. «Ha sido un ejemplo de emprendedores. Se han formado equipos con nombre», reconoció Arantza Zenarrutzabeitia, diputada de Promoción Económica.
Un aspecto, el de la formación, en el que hizo especial hincapié el director de Diocesanas, José Antonio Fernández. «Los valores son uno de nuestros pilares. El respeto, la responsabilidad, la solidaridad y el trabajo en equipo», enumeró.