Los espacios verdes se cotizan al alza en las ciudades.
En las faldas del Malmasin, entre Bilbao, Arrigorriaga y
Basauri, se extiende el área recreativa de Montefuerte,
200 hectáreas de superficie para el ocio y el descanso.
Niños, transeúntes y mayores pasan el rato aquí cuando
la meteorología lo permite, pero desde hace un tiempo
también se dan citan quienes no vienen precisamente a
disfrutar de este espacio, sino a todo lo contrario. En
el último mes se ha producido
una oleada de destrozos que está dejando Montefuerte sin
bancos y otros elementos del mobiliario urbano. La
vigilancia y el mantenimiento de este área corresponde a
la Diputación, que se ha comprometido a reponer lo
destrozado y a estrechar la vigilancia para evitar actos
de vandalismo.
El compromiso se lo han arrancado vecinos y políticos,
que denuncian el «abandono» de esta zona. «La sensación
de dejadez es absoluta, antes venía más gente pero ahora
ha perdido mucho. Da pena ver cómo están las mesas y los
bancos. Todo roto, sucio...», lamentan los residentes
del barrio de Ollargan, uno de los accesos a
Montefuerte. Reclaman a la Diputación que «reponga el
mobiliario» del parque, «que da servicio a habitantes de
varios municipios», recordaba ayer Mari Ángeles Teomiro,
presidenta de la asociación de vecinos de Ollargan.
Exigen también a la institución foral que extreme la
vigilancia por la noche, que es cuando ocurren los
destrozos. «Hace años pusieron unas puertas para regular
el horario de apertura del parque, pero las dejan
abiertas y no sirven de nada», se quejan. En el
Ayuntamiento de Arrigorriaga reconocieron haber recibido
denuncias vecinales, que «han sido remitidas a la
Diputación», dijeron.
Horario de cierre
Algunos políticos también se han hecho eco del mal
estado de este pulmón verde. El PP ha presentando en la
Diputación una propuesta con mejoras. «Cada primavera y
verano se acercan por allí personas de todas las edades
que comprueban cómo cada año que pasa la situación de
esta área deja mucho que desear», argumenta el popular
Arturo Aldecoa. Por eso, su formación ha solicitado que
se refuerce el control en el acceso a estas
instalaciones con un horario de apertura y cierre, que
se reconstruya el merendero que se quemó hace tres años
y que se instalen servicios adecuados al número de
usuarios del parque -ahora existen dispositivos móviles
insuficientes, según los vecinos-.
En respuesta a las quejas vecinales, fuentes de la
Diputación confirmaron ayer que ya se ha encargado hace
unas semanas nuevo mobiliario urbano para reponer los
elementos que han sufrido destrozos y que una vez que se
coloquen los renovados bancos y mesas -en «poco tiempo»-
se reforzará la vigilancia. Además de los guardias
forestales y de reinstaurar un horario de apertura,
«puntualmente» recorrerán la zona patrullas de la
Policía de Arrigorriaga y de la Ertzaintza.