Probablemente, Roberto Íñiguez de Heredia sea el único vitoriano que va con el Pamesa Valencia. «Sí, quiero que ganen ellos», suelta sin pestañear. Su postura resulta de lo más comprensible. Lleva media vida empadronado en la ciudad del Turia, posee despacho en el club 'taronja' merced a su puesto de entrenador del filial, al que ha aupado al liderato del Grupo E de EBA, y colabora asiduamente con varios medios de comunicación locales. Tantas razones doran de naranja su juicio.
Aunque él no olvida sus raíces. Y hasta se le hincha la vena cuando se ponen en cuestión. «¿Cómo que medio vitoriano-medio valenciano? Yo soy vitoriano y lo seré siempre», se enciende. Todo ello, a pesar de que su relación con Valencia comenzó hace justo veinte años, cuando ingresó en un Pamesa entonces sostenido con palillos. Luego extendió su carrera como base por el Gran Canaria, Murcia o Burgos y ya no regresó a la capital alavesa.
A la hora de sumergirse en los ramales de esta ronda de cuartos, que arrancará mañana en el Buesa Arena, este 'producto' de la cantera de San Viator coincide con el sentimiento generalizado. «La veo sumamente igualada. Pienso que el primer partido será muy importante para los dos y marcará bastante», traza quien también perteneció a las categorías inferiores del Baskonia.
Se nota en sus juicios su profesión. Íñiguez, cuyos hermanos también le dieron a esto de la canasta, usa un gran angular a la hora de desnudar esta eliminatoria al mejor de tres asaltos. «Las lesiones en el TAU, si se confirman, han difuminado la ventaja de campo», estima. «Además, el Pamesa llega en un buen momento, aunque esta temporada siempre que ha ocurrido eso nos ha sorprendido negativamente». Habla de la Copa del Rey, de la Final a Ocho de la Copa ULEB y de sus enfrentamientos ligueros contra varios de los 'grandes' de la ACB. Al conjunto de Katsikaris le cuesta dar el tono adecuado en los grandes escenarios.
«Muy peligroso»
Íñiguez prepara estos días la fase de ascenso a LEB Bronce. Contra todo pronóstico, amarró el liderato de su grupo con un plantel plagado de adolescentes. El lema que les inoculó -'humildad, trabajo y equipo'- podría valer también para los mayores. «Aunque aquí, en la primera plantilla, también tenemos otro pequeño reino de Taifas, somos un conjunto muy peligroso», avisa.
Peligroso sí, inconstante también. «Es que depende mucho de su acierto, no tanto del juego que hace, y defiende mucho más de lo que parece», continúa. «Si te pilla acertado, puede causar problemas a cualquiera. Además, es un equipo complicado de vigilar porque nunca sabes por dónde te va a llegar el peligro». Es decir, que este Pamesa es mucho más que el dúo Williams-Douglas, sus principales artilleros.
Valiente en las respuestas, Íñiguez de Heredia hasta se atreve a buscar la raíz de la inestabilidad interna que gangrena al Baskonia. «Es que estáis un poco malacostumbrados. Siempre os vienen los recuerdos del pasado,cuando el equipo era una máquina de hacer baloncesto, de trabajar y de funcionar», consuela el vitoriano que va con el Pamesa.