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Política

CONVULSIÓN EN EL PP
La dirigente vasca habló con Aznar antes de dejar la ponencia
Sectores moderados del partido discrepan de San Gil y creen que su órdago ha hecho mucho daño a Rajoy
15.05.08 -

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María San Gil mantuvo una conversación con el ex presidente del Gobierno José María Aznar el pasado domingo, cuando zanjó con el abandono su pulso con la dirección nacional a cuenta de la ponencia política. Fuentes populares del País Vasco aseguran que Aznar telefóneó a San Gil, sin duda informado de la batalla interna que estaba librando. Un portavoz oficial del presidente fundador del PP confirmó la conversación, pero sin especificar a iniciativa de quién se produjo la llamada telefónica.
A raíz de la espantada de la dirigente vasca se han decantado de manera espontánea dos líneas de pensamiento en el seno del partido opositor, a favor y en contra de sus planteamientos sobre los nacionalismos, la lucha antiterrorista y la idea de España. El sector 'aznarista' es claramente partidario de todas y cada una de las afirmaciones que San Gil ha logrado introducir en la ponencia base del congreso. En esta línea se enmarcan los dirigentes considerados del ala dura, como Ángel Acebes, Jaime Mayor, Esperanza Aguirre y el propio Aznar, o el que fuera su secretario general, Francisco Álvarez Cascos.
En el otro extremo se sitúa un grupo heterogéneo de dirigentes de generaciones más jóvenes, aunque también muchos veteranos pero firmes partidarios de un cambio de discurso del PP para volver a ganar elecciones. En este sector figuran 'marianistas' y otros que no lo son tanto. En realidad, son mayoría los que piensan, en un ala y otra, que Rajoy no es el líder capaz de devolver el poder al PP y creen que no llegará como candidato a los comicios de 2012.
«Tiene la vitola de perdedor y eso es ya casi insuperable», argumenta un dirigente territorial de larga trayectoria. «Pero en este congreso no se discute el liderazgo sino el proyecto», añade y pide un cierre de filas para evitar daños irreparables. Como él, otros populares de peso reconocen que el órdago que lanzó la dirigente vasca al desmarcarse de la ponencia política, a pesar de que logró incluir todos sus textos, y condicionar su candidatura para la reelección en el congreso regional «ha hecho mucho daño a Rajoy». «Lo que ha hecho en la rueda de prensa no es de recibo», añaden en referencia a su advertencia de que abandonará si no recupera la confianza en el líder.
Adhesiones personales
Más allá de las adhesiones personales, el afecto y respeto que todos sienten por María San Gil -«es un referente moral», no se cansan de repetir-, quienes apuestan por la renovación del discurso creen que la líder vasca tomó sus propias decisiones pero sospechan que en su ánimo pesó el respaldo moral del ala más dura. El apoyo de la concejala Ana Botella y otros 'aznaristas' renombrados, que salieron inmediata y públicamente en su defensa confirman estas interpretaciones, según algunas fuentes consultadas en las filas de quienes respaldan a Rajoy.
«Todos estos no se mueven si 'el bigotes' (por Aznar) no dice nada. María no se atreve si no se lo dice Jaime, y Jaime no hace nada sin contar con 'el bigotes'», analiza, en tono coloquial, un muy antiguo compañero de todos los aludidos. Sin embargo, este planteamiento es rotundamente desmentido por fuentes cercanas al presidente del Grupo Popular en el Parlamento Europeo, quienes afirman que él se limitó a prestar su «apoyo y cariño a María, como ha hecho siempre». En el entorno del ex jefe del Ejecutivo niegan también cualquier maniobra de Aznar para minar el liderazgo de Rajoy. Estas fuentes culpan incluso a los 'marianistas' de haber sembrado dudas sobre la autonomía de criterio de la presidenta vasca, presentándola «como una marioneta», y a ello atribuyen su reacción de ayer. «Cree que van a por ella y no se fía», apuntan estas fuentes.
Lo que concita más coincidencia en el PP es la convicción de que el Rajoy ha manejado con torpeza el conflicto y es culpable de haber dejado en manos de subalternos, como José María Lassalle, la resolución de la polémica. Muchos recuerdan que el presidente es el responsable de la ponencia y quien debe liderarla, al tiempo que le acusan de haberse desentendido del texto fundamental del congreso. «Al final, todo ha sido un asunto de mala gestión de recursos humanos», apuntan.
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