La crisis de la vivienda sigue cobrándose víctimas. Tras los 'cracks' que ha provocado en numerosas constructoras y promotoras, ahora salpica también a las empresas de intermediación inmobiliaria. Don Piso, la red de compra-venta de casas más importante de España, prevé cerrar las 120 oficinas propias que tiene en la Península. La medida podría dejar en la calle a unas 350 personas, la mayoría en Cataluña. Ya ha anunciado que, en breve, presentará un Expediente de Regulación de Empleo (ERE). En Euskadi, las consecuencias del proceso serán mínimas. Don Piso posee en el País Vasco diez sucursales, únicamente dos en propiedad. Serán las únicas en verse afectadas por el cierre previsto.
Lo que hace no mucho tiempo fue un negocio boyante y con generación de fuertes beneficios, se ha convertido en una actividad empresarial difícil de sostener. Para muestra, un botón. Las siete principales inmobiliarias españolas (Realia, Metrovacesa, Vallehermoso, Acciona Inmobiliaria, Martinsa-Fadesa, Royal Urbis y Parquesol) han visto cómo sus ventas de viviendas se desplomaron un 73,53% en el primer trimestre, hasta los 299,1 millones de euros.
El caso de Don Piso, propiedad del grupo Habitat desde diciembre de 2006, es similar. En el último año sus ventas se han derrumbado más del 65%.
La empresa catalana, que en los momentos de bonanza llegó a contar con una vasta estructura compuesta por más de 400 locales, cuenta actualmente con una red de 260 oficinas. De ellas, 140 son franquiciadas, y existe confianza en que su menor estructura y costes les permitan seguir funcionando con normalidad pese a la actual situación.
Las 120 restantes, en las que trabajan unos 420 empleados, serán las afectadas por el plan con cuya aplicación la empresa pretende evitar el cierre total. Se prevé que el ERE, que según fuentes de Don Piso se presentará en próximas fechas, afectará al 80% de esa plantilla. Cataluña será la comunidad que más sufra, ya que la mayoría de las oficinas que la firma posee allí son propias. En concreto, unas 80.
A la espera
No obstante, el alcance final del expediente de rescisión dependerá del número de trabajadores que acepten la propuesta de Don Piso para que sigan operando en las sucursales, pero en régimen de franquicia. Aún no se sabe cómo encararán esa propuesta, pero fuentes consultadas por este periódico explicaron ayer que, con la actual crisis, es «muy complicado» que los empleados asuman el riesgo de quedarse como franquiciados. Está previsto que la compañía detalle hoy sus planes a los responsables de las oficinas ubicadas fuera de Cataluña.
En principio, Euskadi se verá poco salpicada por esta crisis. Al menos de momento. Don Piso está representada en el País Vasco a través de diez oficinas -siete en Vizcaya y tres en Guipúzcoa- pero sólo dos locales -ambos en Bilbao- son propios. Además, medios consultados explicaron que, pese a la caída del mercado, esas sucursales se encuentran entre las 10 que mejor funcionan en toda España.