Los jóvenes detenidos en Barakaldo la pasada semana por su supuesta implicación en acciones de kale borroka en la margen izquierda -dos de los cinco han sido encarcelados por el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruiz y los otros tres han quedado en libertad con medidas cautelares- tenían en su poder información sobre un concejal del Partido Popular de esta localidad, sobre otro de Sestao y sobre un ex edil de Ermua. Fuentes del PP vasco confirmaron a este periódico que el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, se puso el pasado viernes en contacto con la dirección de la formación conservadora en Euskadi para informarles de que estos cargos habían sido objeto de «seguimientos» por parte de los arrestados. Desde el Departamento de Interior del Gobierno vasco se vincula además a los detenidos «con la mayor parte de actos de kale borroka» cometidos en esta zona de Vizcaya durante los últimos meses.
Los detenidos -S. J., M. P., U. F., H. F. y G. S., de edades comprendidas entre los 22 y los 30 años- tenían anotadas las matrículas de los automóviles con los que los concejales populares se desplazan acompañados por sus escoltas. Estos datos aparecieron en los registros posteriores a su detención. Durante la operación, los agentes examinaron los domicilios de los detenidos y dos locales -un gaztetxe situado en la calle Errakatzu y una lonja en la calle Bagatza- relacionados con ellos.
Restos genéticos
La Ertzaintza, en este sentido, se apoderó de varios discos duros, ordenadores y diversos objetos que, según la versión ofrecida por el Departamento de Interior, implican «directamente» a los arrestados con acciones de violencia callejera y, en algunos casos, con el ataque perpetrado contra la estación de tren de Lutxana el 5 de febrero de 2007. También apareció, según las mismas fuentes, material para fabricar 'cócteles molotov', capuchas, panfletos de la organización juvenil ilegalizada Segi y anagramas de ETA.
La investigación que culminó con el arresto de este grupo se inició precisamente con el sabotaje en la estación de tren de Lutxana. Los radicales colocaron en el interior del edificio una bomba casera que derrumbó dos tercios del tejado y provocó diversos destrozos materiales en otras zonas del inmueble. Durante la inspección posterior, los agentes de la Ertzaintza localizaron pruebas con restos genéticos que permitieron identificar a dos de los presuntos autores y que puso a los expertos en la pista de un grupo de kale borroka que actuaba en la margen izquierda.
Además del ataque a la estación de Lutxana, la consejería de Interior les relaciona con el lanzamiento de 'cócteles molotov' contra la sede del PNV de Barakaldo ocurrido el pasado 27 de abril. También les vincula con ataques a autobuses y cajeros automáticos ocurridos durante los últimos meses.