La reunión del PP vasco con Mariano Rajoy no ha cerrado la crisis abierta por María San Gil el pasado domingo. La dirección nacional de partido reprocha a la dirigente vasca su órdago por el hecho de que agudizara la crisis precisamente el día en que ETA había atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Legutiano. El presidente de la formación opositora demostró, ayer, que su prioridad es la lucha contra el terrorismo y la recuperación de la sintonía con los socialistas en esta batalla.
Rajoy acudió a la concentración silenciosa convocada por el Ayuntamiento de Madrid en la plaza de Cibeles, en compañía del alcalde, Alberto Ruiz Gallardón; la ministra de Vivienda, Beatriz Corredor, el portavoz municipal del PSOE, así como otros concejales socialistas y de IU. El líder del PP, en una breve intervención ante los medios, puso el acento en la unidad política contra ETA, que se recuperó plenamente con motivo del asesinato de Juan Manuel Piñuel.
Pero el presidente popular se negó a responder a preguntas relacionadas con la última bronca interna de su partido. «Hoy no es día para hablar de eso», argumentó. «Hoy es día de estar con las víctimas y de la unidad contra el terrorismo», añadió. De esta opinión participan otros dirigentes de su entorno, entre los que arrecian las críticas por el comportamiento de San Gil, que lanzó su órdago unas horas después del asesinato de ETA.
Muchos dirigentes se declaran indignados por la decisión de San Gil de celebrar su rueda de prensa en un día de luto. Los seguidores de la líder vasca atribuyen las críticas que ha recibido de algunos de sus compañeros del PP vasco a las secuelas de la división interna que se produjo en la organización cuando fue elegida líder del partido frente a la histórica Loyola de Palacio.
En conversación informal -en las instalaciones de los jardines de Cecilio Rodríguez, donde asistió con Ruiz-Gallardón a la entrega de las medallas de oro de Madrid-, Rajoy se mostró satisfecho por el desarrollo de la reunión que mantuvo el miércoles en Vitoria con dirigentes vascos de su partido, encabezados por San Gil, a los que cree que ha hecho recapacitar. El presidente del PP les garantizó que coincide con sus planteamientos y que se mantendrá firme en los principios fundamentales del partido.
Rajoy explicó a los dirigentes vascos el giro de su posición en la lucha contra el terrorismo para apoyar ahora sin fisuras al Gobierno socialista en esa batalla con toda la fuerza de la ley y el Estado de Derecho. El PP del País Vasco le garantizó la paz interna si su posición se asienta en el respaldo a José Luis Rodríguez Zapatero en contra de la negociación y por la derrota de la banda. Y sobre estos principios hace pilotar el líder popular su nuevo discurso antiterrorista, que estrenó el miércoles en el Congreso y ayer reiteró en la plaza de Cibeles.
«Le he dicho con claridad al presidente del Gobierno que cuenta con todo mi apoyo para la derrota de ETA y lo quiero repetir», dijo ayer. «Espero que se acepte porque la unión de las fuerzas políticas es primordial», añadió, no sin olvidar comentar que «no puede haber una negociación política con ETA». El recuerdo de las veleidades socialistas de la pasada legislatura y la reafirmación de su unidad con el PSOE en estos momentos son los pilares de su posición, que ignora los planteamientos maximalistas de algunos seguidores populares. Estos sectores, concentrados también en Madrid, le pedían al presidente del PP: «No le hagas caso en lo de ETA a Zapatero porque te va a volver a engañar».