Pocos negocios son los que escapan a la severa desaceleración económica que España sufre desde principios de año, aunque unos lo acusan más que otros. Entre los primeros están buena parte de los encuadrados en el sector servicios, que genera la mitad del producto interior bruto (PIB) y da empleo al 43% de los ocupados.
Sus ventas cayeron un 5% en marzo medidas en tasa interanual, el primer descenso mensual desde que a finales de 2002 el Instituto Nacional de Estadística (INE) modificó su base de cálculo. En cualquier caso, los propios técnicos admiten que es probable que para encontrar un dato negativo similar haya que remontarse a la década de los noventa.
Desde enero de 2003 hasta ahora, su dato más pobre se produjo en abril de 2006, con un crecimiento de tan solo el 1,5% pero, en cualquier caso, sin parangón respecto a lo ocurrido a marzo, período en el que también se desplomaron las operaciones registradas en el comercio minorista casi un 9% -su mayor bajada en doce años- tras acusar sobremanera el fin de las rebajas invernales. En el conjunto del comercio, que incluye también la actividad al por mayor, las ventas de carburante y automóviles y la reparación de estos últimos, el descenso fue del 6,6%, el más fuerte dentro de los servicios .
También baja de forma considerable la cifra de negocios en el transporte (-4,7%), y ya de forma más moderada la actividad de los servicios a empresas (-1,9%), donde se encuadran la publicidad, las asesorías de todo tipo o los servicios de vigilancia, seguridad y limpieza. El recorte en las ventas de tecnologías de la información y la comunicación, que incluye la informática y las telecomunicaciones, también fue leve (-0,5%). Sólo se salvó de esta epidemia de 'números rojos' el turismo, uno de los soportes tradicionales y más firmes de la balanza de pagos española, cuyos ingresos mejoraron un 3,6% respecto a marzo de 2007, gracias a que este año se adelantó la celebración de la Semana Santa.
Si se entra más en detalle, las ventas de coches y combustible se desplomaron en ese mes un 16,6%, casi cuatro veces más que el bajón acusado en el comercio al por mayor (-4,5%) o en la actividad postal (-4%), y más del doble del descenso soportado en el transporte terrestre (-7%).