Por primera vez en España, el Ministerio de Defensa ha reconocido a un militar valenciano, veterano de Irak, el 'síndrome del ex combatiente' o trastorno por estrés postraumático. Esta resolución permitirá al beneficiario cursar baja como miembro de las Fuerzas Armadas y disfrutar de una pensión vitalicia mejorada.
El Boletín Oficial del Ministerio de Defensa (BOD) hizo público el miércoles el dictamen de la Subsecretaría de Defensa por la que se fijó el pase a retiro del suboficial del Ejército de Tierra F.C.S., como consecuencia de padecer el 'síndrome del ex combatiente'. La citada resolución, sin embargo, no cita explícitamente esta afección como causa de la jubilación anticipada del militar. En concreto, los responsables castrenses establecen la declaración de inutilidad permanente para el servicio «acaecida en acto de servicio» de F.C.S. por «insuficiencia de condiciones psicofísicas», de acuerdo con la Ley de la Carrera Militar y con la Ley de Derechos Pasivos del Personal Militar.
El abogado del suboficial destacó que se trata de la «primera vez» que el Ministerio de Defensa reconoce en España que el 'síndrome del ex combatiente' guarda relación de causa-efecto con las experiencias traumáticas que vivió este militar durante la misión humanitaria a la que estuvo destinado en Irak en 2003.
En «constante alerta»
El suboficial, según explicó su letrado, desarrolló en este país diferentes tareas de reconocimiento NBQ (nuclear, biológico y químico), durante las que se encontró sometido a situaciones de «alto riesgo» y de «alerta constante». A esta tensión «propia» de su misión, se unieron otras circunstancias como la guerra civil entre suníes y chiíes, ataques de morteros a la base española, hostilidad de la población civil, atentados directos -vivió de forma especialmente cercana el cometido contra el equipo del CNI español-, o accidentes.
Tras la misión, el sargento regresó a Valencia junto a sus familiares, pero no consiguió olvidar sus vivencias hasta el extremo de querer renunciar a su carrera militar. Así, inició un proceso para determinar si era apto o no como miembro del Ejército. Sus representantes legales presentaron pruebas médicas y diversas alegaciones que han logrado demostrar que su estado de salud era consecuencia directa de sus vivencias en Irak.