Los centros de Barcelona para el control de las enfermedades venéreas fueron hace unos años de los primeros de España en alertar del despegue de la sífilis y la gonococia, dos patologías tan controladas que habían llegado a provocar la falsa ilusión de que las enfermedades infecciosas estaban superadas. La penicilina obró el milagro; el sida se ocupó luego de romper el encanto. Una nueva alerta vuelve a llegar ahora desde la ciudad catalana.
El presidente de la coordinadora de gays y lesbianas de Cataluña, Antonio Guirado, asegura que «muy pronto el virus del sida afectará a la mitad de la comunidad homosexual», como ya ha ocurrido en ciudades como Londres, Nueva York y San Francisco. «Al final, está comprobado, todo acaba llegando», argumenta. Según dice, casi tres décadas de infección sin un remedio «verdaderamente eficaz» han acabado por agotar la paciencia del colectivo, que «lamentablemente» está comenzando a asumir la vida con el virus de la inmunodeficiencia humana como algo inherente a su condición sexual. «El auge de la sífilis y la gonorrea corrobora lo que digo».
Guirado sostiene que las enfermedades de tipo sexual están despegando porque la población homosexual se ha cansado ya de utilizar el preservativo para todo. «Estamos ante un problema muy grave», sostiene. «Aquí nos hemos hinchado a hablar de muchas cosas en inglés, porque quedaba muy bien, y hemos alertado del 'barebacking' cuando teníamos que haber hablado de 'montar a pelo'. ¿Y ahora, qué ocurre? Que viene una moda, que ya ha comenzado en Madrid y Barcelona, de organizar fiestas donde se folla sin preservativo».
El presidente de la coordinadora de gays y lesbianas de Barcelona afirma que «una sociedad no puede mantenerse 30 años en situación de alerta» porque «o rechaza lo que se le ofrece o acaba por asumir el problema que se quiere combatir. No ha habido vacuna contra el sida y la infección se ha tomado ya como algo inevitable».
La agrupación que dirige considera «fundamental» la apertura de centros para la atención de las enfermedades venéreas en todas las ciudades de España. La prevención, argumenta, tiene que ir acompañada de herramientas que den respuesta a la realidad existente. «Comienzan a aparecer en nuestro entorno nuevas enfermedades, como el linfogranuloma venéreo. Acaba de llegar a nuestro país y, ¿quién sabe de ella?», se pregunta.