Los 'camellos' de La Habana emigraron -previo paso por el taller- a las provincias cubanas. Los monstruosos vehículos de hierro construidos sobre 18 ruedas con dos autobuses de la época soviética, soldados en el centro y tirados por una cabina de camión, dejaron de circular por las calles de la capital. Oficialmente se le denominaba 'metrobús', pero los ocurrentes habaneros lo bautizaron como 'camello' por sus dos jorobas unidas en 'u', características del mamífero rumiante tan valioso en el desierto.
Durante 13 años constituyeron parte destacada del paisaje urbano y también valiosos, pues fueron el puntal del transporte público. Incluso en la última Bienal de La Habana algunos artistas eligieron esas estructuras de 30 toneladas de peso y 17 metros de longitud como lienzo metálico rodante.
Los cerca de 80 'camellos' que circularon tenían capacidad para 260 personas, pero, comprimidas como sardinas en lata, a veces hasta con pollos y algún que otro animal vivo -dado que eran los únicos que llegaban hasta zonas rurales-, subían hasta 400. El calor y las emanaciones malolientes estaban garantizadas, así como los achuchones y toqueteos no pedidos. La ocurrencia popular decía que montar en 'camello' era como la película del sábado catalogada como de «sexo, violencia y lenguaje de adultos». «Era asqueroso. Lo peor es que estaba muy sucio», comenta Thais. La mujer asegura que además eran muy irregulares en sus horarios pero desde 1994 -en los años más duros del llamado 'periodo especial en tiempos de paz'- eran casi los únicos autobuses en circulación.
El descalabro de la Unión Soviética dejó a Cuba huérfana de una ayuda que representaba cerca del 80% del comercio exterior de la isla y provocó una caída de casi el 35% de su Producto Interior Bruto (PIB). Una de las consecuencias fue la falta de piezas de repuesto, que sumado a la escasez de gasolina, paralizaba los autobuses. Los cubanos inventaron piezas para sustituir las originales. Pese a todo, la situación del transporte colectivo era desastrosa. Los afortunados se desplazaban en bicicleta, pero alguno encontró la muerte por no dejársela robar.
Relevo chino
Siendo presidente en funciones, Raúl Castro reconoció el verano pasado que el transporte en una urbe de 2 millones de habitantes estuvo a punto de «colapsarse». No obstante, la situación cambió a partir de septiembre del año pasado. En 2005 se había concretado la inversión de 1.200 millones de dólares (unos 775 millones de euros). Sus efectos comenzaron a sentirse a partir de octubre de 2007. Las calles habaneras se han ido llenado de los coloridos autocares Yutong, mucho más limpios, ventilados, con asientos y música ambiental. Eso sí, a veces predomina el gusto del conductor por el irrespetuoso reggeton, pero pasan regularmente cada 15 minutos. Todo un cambio.
Precisamente, el sistema del transporte fue de los primeros sectores en marcar la diferencia. Entonces circuló un chiste en Internet en el que un gato se reía irónico y burlón al conocer una disposición aduanera que permitía el ingreso de DVD y computadoras en el país. Ocho meses después es una realidad: los DVD, las bicicletas estáticas, los teléfonos móviles -en diez días se vendieron 7.400 nuevas líneas-, alquilar un coche o alojarse en un hotel es prohibitivo, pero no está prohibido.
Sin embargo, la avanzadilla de las reformas se produjo con la llegada a la isla de la primera partida de los 1.548 autobuses comprados a China. La ofensiva seguirá para acabar de consolidar la mejora del sistema de transporte en el país e incluye al sector automotriz y ferroviario -tanto de pasajeros como de carga-, así como taxis y lanchas.
«Si sumamos todas las inversiones superan los 2.000 millones de dólares que están contratados», dijo el ministro de Transportes, Jorge Luis Sierra, quien explicó que esa «inversión significativa» cubre un periodo que va de los próximos tres años hasta 2010. En total se ha comprometido la compra de cerca de 10.000 autobuses.
El objetivo del Gobierno de Raúl Castro es transportar a unos cuatro millones de personas en ese año. Y mientras tanto ir ascendiendo en el número de pasajeros: de los 300.000 contabilizados en 2006 llegar a 660.000 en este primer semestre en las 16 rutas que unen a 15 municipios del territorio.
De momento, los Yutong -más pequeños pero más cómodos- suplirán a los 'camellos', pero éstos no se retiran todavía. Tras pasar por el taller para una remotorización, seguirán en pie de guerra por las carreteras y los municipios de las provincias cubanas.