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Mundo

EL FUTURO DEL CONTINENTE NEGRO
La esperanza de África
La costa atlántica del continente negro florece tras años de conflictos y se prepara para transformar en complejos de lujo antiguas plazas de venta de esclavos
18.05.08 -

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La esperanza de África
DE ENSUEÑO. Un reducido grupo de bañistas disfruta de una espectacular playa en las islas Seychelles, uno de los destinos turísticos más asentados del continente negro. / EL CORREO
Hay una África para usted, forastero. Sólo es cuestión de identificarla en función de sus inquietudes y apetencias. Sepa que existe una depauperada, frecuentada por cooperantes y demás almas solidarias, pero que también se puede optar por otra, agreste, salvaje, fascinante, ideal para quienes demandan aventura. Asimismo, cabe encontrar un continente económicamente asequible, pintoresco, apetencia de mochileros con cantimplora y guía en mano, y otro plácido y exquisito, reclamado por viajeros que demandan exotismo y sosiego bajo palmeras y el arrullo de las olas cercanas. La costa oriental y los archipiélagos cercanos albergan algunos de los paraísos del turismo, mientras que la occidental ha acogido varios de los conflictos bélicos más graves del pasado reciente. Pero nada es tan evidente. Dubai World, uno de los 'holding' empresariales más importantes del mundo, diseñará frente al Atlántico enclaves de ocio dirigidos al turismo de lujo.
El megaproyecto más ambicioso se situará a lo largo de 32 kilómetros del litoral de Benín, la antigua Dahomey, una república estable, excepcional en el convulso marco político del golfo de Guinea. Tras un experimento marxista, el país ha tomado una senda pacífica y democrática que propicia los proyectos de este tipo. Su frente costero es estrecho, pero presenta un perfil atractivo y original, recortado por lagos y estuarios, abunda en playas vírgenes y se halla salpicado por pintorescos puertos de pescadores. Además, a sus recursos geográficos se une el señuelo cultural de los cercanos vestigios arquitectónicos del reino de Abomey, Patrimonio de la Unesco.
El programa presentado apuesta por la construcción de hoteles de cinco estrellas, adaptados al estilo colonial y ajenos a la masificación, y el paralelo desarrollo de las infraestructuras de Cotonou, la principal plaza portuaria, susceptible de convertirse en zona comercial franca. Para conocer la dimensión del promotor basta con apuntar que Dubai World, consorcio ubicado en el opulento emirato, se encuentra actualmente embarcado en la construcción de The Palm y The World, sendos complejos formados por cientos de islas artificiales edificadas en el golfo Pérsico y que, literalmente, invitarán a la élite planetaria para que edifiquen allá una de sus diversas residencias.
Ecoturismo
La costa de Benín también fue el destino de numerosos desplazados, siquiera forzosos. A lo largo de su litoral se levantaron las 'casas de esclavos', fuertes donde se concentraban las víctimas de la trata humana antes de ser exportadas a América. Muchos eran enviados a la hermosa isla de Gorée, frente a Dakar, allí donde los barcos negreros se aprovisionaban de la mano de obra forzada. Curiosamente, la empresa árabe también ha firmado un acuerdo marco con el Gobierno local para crear un 'resort' de lujo cerca del puerto en el que se traficó con veinte millones de individuos y que, desde 1978, cuenta con el reconocimiento de la Unesco. Senegal y Gambia son dos países que han apostado por el turismo de calidad y se han convertido ya en un destino preferente para los turoperadores que ofertan destinos alternativos a los masificados.
Además del desarrollo de emporios vacacionales, los intereses de Dubai World se diversifican en el marco del ecoturismo, una modalidad en auge a medida que crece el interés por la preservación del medio ambiente. Las dos iniciativas incluyen sendos planes de gestión integral de sus privilegiados ecosistemas. Más al sur, en el África austral, sus inversiones se centran en el ámbito de los cotos de caza y los parques naturales, caso de Shamwari, Sanbona o el Jock Safari Lodge.
Frente al incipiente desarrollo del frente atlántico, el que bordea el litoral oriental cuenta con una relativamente larga experiencia como destino para el ocio. El Índico abunda en lugares exóticos que recuerdan en su arquitectura multicolor el paso de mercaderes árabes y persas, santuarios de fauna y flora endógenas, e islas tropicales que no miran hacia tierra firme, sino que buscan su futuro en el cielo surcado por los 'charter' procedentes de Europa, Japón o Australia.
Pero también los paraísos sufren contratiempos. Las islas Seychelles y Mauricio se hallan entre sus propuestas más caras. El pasado año, la primera república insular recibió 140.000 privilegiados visitantes, superando incluso el número de indígenas, mientras que la segunda fue escogida por medio millón. Su común estrategia, basada en el control de llegadas para evitar la degradación del entorno, una infraestructura escasa y exquisita, y onerosos servicios, se encuentra actualmente cuestionada por dificultades económicas. La explotación ilegal de sus caladeros de pesca por flotas extranjeras y el declive de su industria textil y azucarera han aumentado su dependencia de los ingresos turísticos.
La necesidad de aumentar los fondos ha provocado que el cliente de presupuesto medio se convierta en un nuevo objetivo comercial. La compañía de bandera Air Seychelles ya desarrolla campañas de marketing destinada a este segmento del mercado y Mauricio, tras oponerse durante muchos años, ha firmado un acuerdo con la mayorista alemana LTU que impulsará una línea de vuelos de bajo coste. No obstante, el problema no se limita tan sólo al acceso. El mayor inconveniente radica en adecuar los precios locales a las pretensiones de un público sin tantos recursos como el acostumbrado.
La situación tampoco se presenta especialmente boyante en la costa. La imagen internacional de Kenia resultó gravemente dañada por los conflictos poselectorales del pasado mes de enero. Aunque sus costas y parques naturales escaparon a los disturbios, algunas fuentes estiman que una quinta parte de las reservas han sido canceladas. Las firmas implicadas confían en que las noticias positivas sobre el rumbo político y la proximidad del verano favorezcan la recuperación de la demanda. En las últimas décadas, el antiguo dominio británico ha competido con Tanzania por una oferta que combina extraordinarias playas, safaris y exóticos parajes como los que proporciona Zanzíbar.
La ocasión de Sudáfrica
Ahora, además, Kenia ha de afrontar la concurrencia de Mozambique, territorio también dotado de una exuberante naturaleza y arenales vírgenes. La pretensión de esta última radica también en el fomento de un turismo sostenible y de alto 'standing', pero cuenta con el obstáculo de una escasa red hotelera, tarifas elevadas y prácticas funestas como la 'mordida' al extranjero. El acicate de la celebración del Mundial de Fútbol 2010 en la vecina Sudáfrica, otra república privilegiada, puede suponer una ocasión excepcional para promocionar sus recursos e incrementar las inversiones.
Las estadísticas de la Organización Mundial del Turismo avalan un crecimiento importante para todo el continente. El año pasado se registraron 44 millones de visitantes, con un aumento del 8% frente al anterior ejercicio, aunque, posiblemente, la crisis económica repercutirá en el próximo balance. El próximo mes de septiembre tendrá lugar una conferencia que reunirá a todos los agentes implicados para planificar estrategias conjuntas.
La habitual volatilidad política y la pésima imagen generada por los frecuentes hechos violentos se suman a la precariedad de las infraestructuras y la irregularidad de los suministros básicos para explicar el retraso en el despegue del sector, pero no son los únicos inconvenientes importantes que lastran la expansión del turismo en África y su participación en el crecimiento económico. Entre otros riesgos, se menciona el cuasi monopolio de las empresas multinacionales, especialmente en el ámbito de lujo, o la corrupción de las Administraciones locales, que, a menudo, desvían fondos, obstaculizan o impiden la inversión productiva de los ingresos fiscales obtenidos.
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