El plácido lujo colonial sobrevive en el Coconut Residence. Su arquitectura recuerda la presencia británica en Gambia y el entorno de palmeras y exuberante vegetación sintetiza la visión más idílica del África tropical. Poco después de su inauguración, a finales de los años noventa, y hasta el año 2002, el chef catalán Óscar Bueno Nilsson reinó sobre sus exquisitos fogones, propios de un hotel de cinco estrellas. «Entonces, era un país virgen para el turismo», recuerda. «El establecimiento proponía una alternativa a la masificación, sugiriendo una atmósfera que nos retrotrae a la dominación inglesa. Se trata de veinticinco habitaciones y numerosos empleados para conseguir una estancia confortable que pocos como ellos pueden ofrecer».
Hoy, sus propietarios ultiman la apertura de otro exclusivo 'resort'. El éxito ha atraído a inversores extranjeros, principalmente marroquíes y libaneses, incluso a gigantes como las cadenas Hilton o el Sheraton, que han edificado sus características torres en antiguos pueblos pesqueros. Sin embargo, el reclamo de su belleza no puede encubrir las deficiencias. «Falta personal especializado y existen carencias en la provisión de bienes y la infraestructura», admite, y alude a la necesidad de contar con generadores por las limitaciones en el suministro energético, irregular y caro.
Los tres barcos amarrados en el embarcadero del Coconut permiten remontar el río Gambia y avistar los hipopótamos que chapotean en sus márgenes, pero esa feliz unión ente ocio y ecoturismo, seña de identidad de las vacaciones africanas, también resulta cuestionable. «Ha habido una desaparición de muchas especies, vamos, que nada que ver con los parques nacionales de Namibia». Señala también que hay que contar con el riesgo de contraer enfermedades como la malaria que reducen el periodo de excursiones a la estación seca.
Vuelos desde España
Aunque no cuestiona su rápida progresión, Bueno cree que los cambios fundamentales no se producirán a corto plazo y confía en que no se produzca un 'boom' de llegadas. «Espero que no, traería más problemas que beneficios». Spanair cuenta con dos vuelos semanales a Banjul, la capital, pero, según Club de Vacaciones, agencia que opera en el país, no cabe esperar fuertes incrementos del tráfico desde España. «A los turistas europeos les cuesta acostumbrarse a ser perseguidos por veinte nativos. El lugar es seguro, pero la aparición de extranjeros sigue siendo un acontecimiento».
Tras estancias laborales en Suecia y Alemania, Bueno Nilsson ha abierto varios restaurantes en Ibiza donde puede ofrecer su cocina sincrética, fruto de una larga y variopinta experiencia. Sin embargo, sigue mirando hacia el sur. «Las calles de tierra de África me han atrapado», confiesa. A pesar de los riesgos económicos y las trabas burocráticas, se ilusiona con la idea de regresar con nuevos proyectos no menos exclusivos, propios de ese continente para élites. «Quiero apostar por la construcción de hoteles en lugares apartados, maravillosos, ideados para una docena de huéspedes, que alojaría en cabañas con su propio cocinero».