Desde que se celebró el primer acto institucional de homenaje y reconocimiento a las víctimas del terrorismo organizado por el Gobierno vasco, hace poco más de un año, ETA ha cometido 20 atentados, en los que ha herido a decenas de personas y ha asesinado a cuatro personas. Los agentes de la Guardia Civil Raúl Centeno y Fernando Trapero, el ex concejal socialista de Mondragón Isaías Carrasco y el también miembro del instituto armado Juan Manuel Piñuel, asesinado esta semana en la casa cuartel de Legutiano, son las últimas personas a las que la banda terrorista ha arrebatado la vida en los últimos meses. Ninguno de ellos podrá recibir hoy el calor solemne de la sociedad vasca en San Sebastián, en la segunda edición del homenaje del Ejecutivo autónomo. Aunque sí estarán algunos de sus familiares y otras víctimas recientes, como el escolta Gabriel Ginés, que intentarán sobreponerse al dolor y al desconcierto que se esconde detrás de cada atentado para estar en el acto del Kursaal.
La viuda de Isaías Carrasco, Marian Romero, será uno de los pocos familiares de las últimas víctimas de ETA que acuda hoy a San Sebastián, según han confirmado fuentes del Gobierno vasco. Marian perdió a su marido hace poco más de dos meses, cuando unos pistoleros de ETA le asesinaron en la puerta de su casa. Sin embargo, la viuda del ex militante socialista ha participado durante este tiempo en algunos homenajes institucionales y hoy será una de las seis afectadas que subirán al estrado del Euskalduna para recibir un regalo simbólico.
A pesar de las invitaciones, no es «probable» que acudan más familiares del resto de víctimas mortales de ETA, según explican fuentes de la oficina de atención a los damnificados del Ejecutivo autónomo. En algunos casos, añaden, el dolor por la pérdida de sus seres queridos sigue siendo demasiado reciente como para acudir a eventos de este tipo.
Los padres de Fernando Trapero, el guardia civil asesinado a tiros junto a su compañero Raúl Centeno en Capbretón el pasado 1 de diciembre, están pasando por «momentos muy duros» y, por ahora, «no quieren saber nada» de homenajes, según destacan fuentes cercanas a la familia.
Tampoco se espera la presencia de los allegados de Raúl Centeno y de Juan Manuel Piñuel. La viuda de este último rompió su silencio el pasado viernes para agradecer las muestras de afecto recibidas. Acto seguido, en la misma rueda de prensa, pidió respeto a su intimidad a los medios de comunicación para poder sobrellevar lo mejor posible la pérdida de su marido.
Con todo, Gabriel Ginés, el escolta que resultó gravemente herido en octubre al sufrir la explosión de una bomba lapa colocada por ETA en su coche, será una de las últimas víctimas presentes, ya que su presencia hoy en el Kursaal está confirmada.