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Política

REUNIÓN EN LA MONCLOA
Un trato exquisito rodeado de desconfianza mutua
18.05.08 -

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Un trato exquisito rodeado de desconfianza mutua
RECEPCIÓN. Ibarretxe saluda a las cámaras durante una anterior reunión con Zapatero. / EFE
Ibarretxe y Zapatero se han reunido ocho veces -pasado mañana seré la novena- desde que el presidente del Gobierno ganó las elecciones por primera vez en 2004. Pese a la frecuencia de los encuentros, que rompió el clima de incomunicación entre los Gobiernos central y vasco propio de la segunda legislatura de José María Aznar, lo cierto es que la relación entre ambos mandatarios no pasa de un trato «exquisito», educado y cordial, marcado incluso por la especial deferencia que Zapatero ha querido tener siempre con el lehendakari, pero sin que esa fluidez institucional haya hecho aflorar entre ellos eso que se suele denominar 'feeling'.
De hecho, sus entrevistas a menudo han servido para escenificar un profundo desencuentro político y los acontecimientos de estos últimos cuatro años no han ayudado a crear un caldo de cultivo apropiado para la complicidad ni para conversaciones personales entre ellos, más allá de los típicos comentarios sobre la actualidad del momento mientras los fotógrafos retratan el apretón de manos en la escalinata.
«No hay química en absoluto, ni empatía», sostienen fuentes conocedoras de la relación entre ambos, si bien desde el PSOE se subraya el «respeto» que siempre ha mostrado Zapatero hacia su interlocutor y el especial cuidado que pone el presidente del Gobierno en las formas y los símbolos, como demuestra el hecho de que haya hecho colocar la ikurriña junto a la bandera española en la entrada de la sede gubernamental cada vez que Ibarretxe ha acudido a La Moncloa.
Incluso, tras el atentado de la T-4 con el que ETA hizo saltar por los aires el alto el fuego, optó por recibirle antes que al entonces presidente de su partido, Josu Jon Imaz, como gesto deferente hacia él. Eran otros tiempos, y Zapatero se deshacía en elogios hacia el PNV por su compromiso y lealtad en el proceso de paz. Casi un año y medio después, Ibarretxe se presenta en Madrid con los papeles que entonces firmaron en secreto bajo el brazo.
El 'puenteo'
Más allá de los gestos, la desconfianza es mutua. Sus dos primeras reuniones estuvieron marcadas por el rechazo frontal, como ahora, del jefe del Ejecutivo central al primer plan Ibarretxe, que después fue rechazado por abrumadora mayoría en el Congreso. La tercera vez, en 2005, le recibió tras su triunfo electoral, incluso antes de ser investido lehendakari. A partir de ahí, llegarían los encuentros más fructíferos, marcados por las conversaciones para llegar a un acuerdo sobre los Presupuestos y el Cupo o para certificar su colaboración para lograr el definitivo cese de la violencia.
No obstante, según las fuentes consultadas, la desconfianza de Ibarretxe aumentó al sentir que Zapatero intentaba «puentearle» en favor de los sucesivos presidentes del PNV y también en lo referente a las negociaciones políticas en período de tregua.
La última reunión, en octubre del año pasado, resultó un preludio exacto de la de pasado mañana, lo que demuestra que nada se ha movido entre ellos desde entonces. Rodríguez Zapatero proclamó entonces que la consulta no se hará por su manifiesta ilegalidad y Juan José Ibarretxe insistió en mantenerla, convencido de tener atribuciones para ello.
o.barriuso@diario-elcorreo.com
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