El Cuerpo Nacional de Policía detuvo ayer a más de una veintena de personas acusadas de concertar matrimonios de conveniencia en sendas operaciones llevadas a cabo en la Comunidad Valenciana y Tenerife. La actuación más importante tuvo lugar en la costa levantina. Los agentes desarticularon una red y arrestaron a sus diecinueve miembros como supuestos responsables de la concertación de bodas de personas extranjeras -la mayoría de Nigeria y Pakistán-, con ciudadanos españoles.
El número de enlaces amañados, cuyo objetivo era la obtención de la autorización de residencia, podría alcanzar los 300 casos, según fuentes policiales. La banda cobraba a los extranjeros una cantidad que rondaba los 10.000 euros. En la operación, denominada 'Canónicos', se han detectado asimismo una veintena de casos de usurpación de la identidad de personas sin vinculación con la trama, lo que se conseguía mediante la utilización de documentación extraviada o robada para formalizar los matrimonios ilícitos. Se ha llegado a dar el caso de que algunas de las personas suplantadas se han enterado de que se había casado al recibir una carta de su supuesto marido extranjero agradeciendo el servicio prestado para solucionar su situación de irregularidad.
La organización utilizaba a dos hombres de origen nigeriano y pakistaní para captar clientes extranjeros. En alguno de los matrimonios celebrados, los verdaderos interesados estaban en sus países de origen y eran sustituídos por compatriotas suyos presentes en España. Posteriormente se remitía a la persona que presuntamente había contraído matrimonio la tarjeta de residencia obtenida y para facilitarle así la entrada en el país.
Detenciones en Tenerife
La investigación se inició el pasado mes de noviembre al tenerse conocimiento de la posible existencia de un grupo perfectamente estructurado, formado en su mayoría por ciudadanos españoles, que se dedicaba a realizar matrimonios de conveniencia. Los agentes pudieron determinar que la cúspide de la organización estaba formada por cuatro hermanas de entre 21 y 30 años, de origen español, que utilizaban diferentes vías para conseguir sus objetivos. Principalmente se dedicaban a captar a mujeres con problemas económicos dispuestas a prestar su consentimiento matrimonial con un extranjero a cambio de unos 5.000 euros.
Otro de los métodos utilizados era obtener documentación perdida o robada de mujeres españolas, de manera que usurpaban el estado civil de la titular y formalizaban con sus datos los matrimonios con los ciudadanos extranjeros. La banda contaba con la colaboración de un vigilante de seguridad que podía acceder a carnés de identidad gracias a su trabajo. La red estaba formada por once mujeres de entre 21 y 30 años, cinco hombres de entre 20 y 51 -todos de nacionalidad española-, y tres varones de origen indio, pakistaní y nigeriano. Según los casos, los agentes les imputan presuntos delitos de asociación ilícita, bigamia, usurpación de estado civil, contra el derecho de los trabajadores, falsificación documental, tráfico de drogas a pequeña escala y favorecimiento a la inmigración ilegal.
En Tenerife, la Policía Nacional también ha desarticulado una organización criminal con alcance internacional, que introducía en Europa a personas de origen africano mediante la concertación de matrimonios de conveniencia. La operación 'Alondra' se ha saldado con la detención de tres mujeres de origen nigeriano.