El doctor Enrique Etxeberria ha operado a miles de personas en su dilatada carrera como cirujano plástico. «Quien lo hace una vez, suele repetir», asegura.
-Las consultas están repletas de pacientes, pero muy poca gente reconoce que se ha operado.
-Cada vez se habla con más naturalidad de las intervenciones de estética, pero sí es verdad que hay cierta tendencia a ocultarlas. En cualquier caso, cuatro de cada diez personas admiten que estarían dispuestos a someterse a una operación para mejorar su aspecto.
-Y una vez que se deciden, ¿cuál es el paso correcto?
-Soy tajante. Hay que hacer un diagnóstico precoz e intervenir cuanto antes. Me explico. En el caso de una persona cuya nariz condiciona de alguna manera su forma de desenvolverse en la sociedad, lo más efectivo es que se haga una rinoplastia cuanto antes. Ahora bien, si hablamos de intervenciones relacionadas con el envejecimiento general, soy partidario de ir haciendo pequeños retoques muy programados. Eso sí, siempre combinados con hábitos de vida saludables.
-¿A qué edad es recomendable someterse a esos primeros retoques?
-A los 30 años, más o menos.
-¡Treinta!
-Sí. Una persona ideal, sin ningún problema de salud, sería interesante que acudiese a la consulta de un cirujano simplemente para asesorarse. Hay muchas maneras de mejorar el aspecto físico sin recurrir necesariamente a una intervención quirúrgica. Dicho esto, si tuviera que elegir los casos que creo que me han quedado mejor, llego a la conclusión de que son aquellos en los que he ido haciendo pequeños retoques a lo largo de los años. El cambio es más natural.
-Hay madres que regalan a sus hijas un aumento de pecho al terminar el instituto.
-La cirugía es un tema muy serio y no se debe banalizar. Que el regalo de Bachillerato sea una prótesis no me parece adecuado, pero también es tremendo que una chica de 18 años no pueda encontrar un sujetador en unos grandes almacenes porque tiene una talla de pecho desorbitada. Se trata de buscar el equilibrio.
-Hay operaciones, como el relleno de labios, que no están nada logradas.
-Estoy totalmente de acuerdo. Cualquier intervención de estética debe de ser hecha por profesionales debidamente acreditados y el paciente debe molestarse cinco segundos en comprobarlo. Evidentemente alguien que no tenga la preparación adecuada no va a saber elegir el material, ni la técnica, ni los productos... Se ven auténticas burradas.
-Hace poco, un programa de televisión denunciaba el intrusismo existente en la profesión.
-Esté o no de acuerdo con la metódica de ese programa, te alegras de que la gente vea que no existen 'hadas madrinas' capaces de arreglar todo no se sabe muy bien cómo. La cirugía estética es una ciencia y como tal hay que acreditarla y facturarla.
-Hay muchas leyendas urbanas...
-Y siempre que hay una leyenda urbana suele haber un poco de verdad. Si se refiere a si es cierto que hay pechos que revientan, ya le digo que sí. Existe la posibilidad de que una prótesis de suero salino inflable en la que haya podido haber problemas técnicos a la hora de rellenar con expansor llegue a explotar.