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La 'Y' coloca a Euskadi en la red europea de alta velocidad, que suma 9.000 kilómetros
Las obras de la conexión ferroviaria vasca arrancan en los tres territorios mientras se mantiene 2013 como la «fecha razonable» de inauguración
25.05.08 -

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La 'Y' coloca a Euskadi en la red europea de alta velocidad, que suma 9.000 kilómetros
Túnel de la 'Y' en Luko, en territorio alavés. / IOSU ONANDIA
Euskadi asiste ya en los tres territorios al despliegue de la red de alta velocidad ferroviaria, cuyas obras son visibles en Álava y en Guipúzcoa mientras que en apenas unos días -este mismo viernes- arrancarán en Vizcaya entre Basauri y Galdakao. El País Vasco afronta así de forma global el proyecto de infraestructuras más importante de su historia reciente, quizá de relevancia comparable a la llegada de los primeros ferrocarriles hace 150 años. Será su pequeña aportación a la revolución mundial de la alta velocidad, una forma de transporte que ya roza los 10.000 kilómetros de vías en servicio en todo el planeta y al que cada año se suman nuevos países y más trazados. En lo que se refiere a Europa, el continente lidera la apuesta planetaria con 9.000 kilómetros en marcha -5.566 operativos y 3.474 en construcción- y 8.501 planificados para las próximas décadas.
«La 'Y' es el Guggenheim del transporte vasco», califica el recientemente designado delegado del Gobierno en Euskadi, el ex alcalde de Portugalete Mikel Cabieces, firme valedor de la conexión ferroviaria y defensor de que su impacto social y económico en Euskadi será de un hondo calado. «Es una inversión de 4.200 millones de euros en un momento clave de desaceleración económica», explica. Eso, por no reiterar las ventajas para los usuarios vascos: colocarse a apenas dos horas de Madrid y a cuatro de París cuando el conjunto del proyecto de alta velocidad del sudeste europeo -en el que la 'Y' vasca es una parte clave- sea una realidad a mediados o finales de la próxima década.
Euskadi asiste con ciertas dosis de incredulidad al inicio de las obras, motivadas de un lado por la tardanza en la toma de decisiones -el País Vasco reclamó el AVE desde mediados de los 80, pugna que perdió en favor de Sevilla, lo que hace que se lleven dos décadas hablando del tema- como por el retraso en el arranque material de los trabajos una vez que los proyectos han sido diseñados, aprobados, licitados y adjudicados a las constructoras. Estos retrasos a la hora de saltar a la fase activa de las obras han reforzado también, según se admite desde algunas instancias, los argumentos y la relevancia de los colectivos opuestos al TAV, que han extendido la idea de que «aún es posible» detenerlo. «Los trámites relativos a las expropiaciones se han demorado más de lo previsto», reconocen fuentes de Fomento. «Pero ya estamos a velocidad de crucero. A partir de ahora, todo va a ir mucho más rápido», certifican. En unos meses, según estas fuentes, se pretende extender las obras a nuevos tramos de los tres territorios. La consejera de Transportes del Gobierno vasco, Nuria López de Guereñu, ha reiterado en varias ocasiones durante las últimas semanas que 2013 sigue siendo «una fecha razonable» para la puesta en servicio de la línea.
Todo está inventado
En Euskadi es toda una novedad, pero fuera de la comunidad ya está todo inventado y bien testado. El primer 'tren bala' japonés -el 'Tokaido shinkansen', que enlazó la capital con Osaka en 1964 a 210 kilómetros por hora- acaba de cumplir 44 años con cifras de pasajeros mareantes. Alcanzó su usuario número 100 millones en apenas tres años y al cumplir cuarenta ya había transportado más de 4.000. En Europa, la revolución se inició en 1981, con la primera línea francesa: París-Lyon. Después se sumarían Alemania, Italia y España, en 1992.
En este momento se rozan los 10.000 kilómetros de vías de altas prestaciones en todo el mundo, según la última actualización efectuada hace apenas unas semanas por la Unión Internacional de Ferrocarriles (UIC). En concreto, se tienen controlados 9.887 kilómetros en servicio, mientras que existen otros 8.295 en construcción -entre ellos los 172 de la 'Y' vasca- y 18.753 kilómetros más en fase de proyecto. En apenas cuatro años, según estas perspectivas, se habrán duplicado los kilómetros de alta velocidad en operación en el conjunto del planeta. Para 2018, ya serán 25.000, el equivalente a 50 líneas como la puesta en servicio entre Madrid y Barcelona. El crecimiento es, por tanto, exponencial y aparentemente imparable.
El 2% del PIB
«Tanto a nivel mundial, europeo como español se está asistiendo a una revolución que es equiparable a la que se produjo en el siglo XIX cuando se empezó a construir el propio ferrocarril», explica Ignacio Barrón de Angoiti, el responsable de la sección de alta velocidad del organismo internacional, que ha visitado Euskadi recientemente para dar una conferencia precisamente sobre el despliegue mundial de la red veloz. En este escenario, la apuesta española tiene un mérito indudable. «En general, España es un país donde la movilidad es bastante reducida en comparación con otros de su entorno y el despliegue de la alta velocidad está logrando cambiar esto», explica. «No hay en el mundo una inversión como la protagonizada en España, quizá salvando el caso de China. En términos de PIB es del orden del 2%, que es una enormidad. Y en términos físicos también lo es. Tiene una explicación, y es que al tener un ancho de vía diferente que la red convencional, se está haciendo una red nueva, no una línea aquí y otra allá como en otros países», afirma.
La contribución española a la alta velocidad, a pesar incluso del parón constructivo de los años 90 -después del primer AVE a Sevilla-, comienza a no tener nada que envidiar a la de sus vecinos europeos. España cuenta en la actualidad con 1.594 kilómetros en servicio, menos que Francia (1.840 kilómetros), pero más que Alemania (1.285) e Italia (562). Más de 18 millones de españoles, casi la mitad de la población, según los cálculos de Fomento, tienen en la actualidad una estación de alta velocidad a menos de 50 kilómetros de su residencia.
Pero España es, de todos los estados europeos, el que tiene una previsión mayor de crecimiento. Tiene 2.219 kilómetros de vías en construcción, por 299 los franceses, 378 los alemanes y 314 los italianos. En pocos años será, por tanto, el país del continente, incluso del mundo -con el permiso de China, en plena expansión de una vastísima red-, con más kilómetros de alta velocidad. «Cuando esté completada», indican en el Ministerio, «el 90% de la población residirá a menos 50 kilómetros» del AVE. Bilbao, San Sebastián, Vitoria, Pamplona, Burgos, Vigo, La Coruña, Valencia, Alicante, Castellón, Murcia, Cáceres, Badajoz y Gerona, entre otras, esperan su turno.
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