Miembros de ETA recibieron entrenamiento en campamentos de las FARC en el año 2003 y a cambio los dos grupos estudiaron la posibilidad de realizar atentados en España contra autoridades colombianas.
Así lo indica la documentación intervenida en los ordenadores del que fuera número dos de las FARC Raúl Reyes, abatido el pasado 1 de marzo por el ejército colombiano que se incautó de los equipos informáticos que tenía en su poder. Interpol certificó la autenticidad de esos ordenadores que no habían sido manipulados. El ministro de Defensa colombiano, Juan Manuel Santos, confirmó que las FARC habían solicitado ayuda al grupo vasco para actuar en España y en otros países europeos.
Las relaciones entre las dos organizaciones terroristas son antiguas y ya habían sido acreditadas por documentos de la propia ETA correspondientes a principios de los años noventa. Los ordenadores de Raúl Reyes demuestran que esos contactos no se habían interrumpido, sino que han continuado a lo largo del tiempo. Los contactos, además, han tenido carácter operativo como demuestra el texto de una de las misivas de Reyes citada en su edición de hoy por "La Voz de Galicia".
El mensaje electrónico enviado por Raúl Reyes al número uno de las FARC, Manuel Marulanda, "Tirofijo", fallecido el 26 de marzo, señala textualmente que "los amigos de la ETA recientemente recibieron curso donde Iván, solicitado por ellos. Se les planteó allí la posibilidad de contribuirnos con trabajos en España y otros países. Se habló de Pastrana, Noemí y Bernardo Gutiérrez, según comunican ahora no tienen muchas dificultades en localizar a los dos primeros"
Iván es el apodo de uno de los miembros del Secretariado (la dirección) de las FARC, Iván Márquez, que operaba en la serranía del Perijá, colindante con Venezuela. La carta está fechada el 27 de septiembre del 2003, aunque existe una misiva anterior, del 5 de agosto del 2003, en la que Raúl Reyes expresa sus intenciones de solicitar ayuda a los miembros de ETA a los que denomina "los Navarra".
"Conviene plantearles si ellos disponen de medios para prestarnos alguna ayuda práctica en su propio país. Allá están Pastrana, Noemí, viajan Mocus, Uribe, sus ministros, distintos generales y dentro de la embajada muchos de estos personajes con crecidas deudas con nosotros", señala esa carta que va dirigida a Iván Márquez. Las personas citadas en ellas son el ex presidente colombiano Andrés Pastrana, la anterior embajadora colombiana en España Noemí Sanín, el ex alcalde de Bogotá Antanas Mocus y el presidente colombiano, µlvaro Uribe, que serían posibles objetivos de atentados en España. También el vicepresidente colombiano, Francisco Santos, aparece como objetivo en España ya que se dice de él que "se mueve por España como mi compadre por su casa".
"La Voz de Galicia" publica el testimonio de Carlos Eduardo Jaramillo, asesor de paz del Gobierno colombiano en 1992 y negociador con las FARC, quien indica que "durante el proceso de paz (las FARC) recibieron a dos miembros de la banda vasca que estuvieron impartiendo un curso en explosivos y coches bomba".
El testimonio de Jaramillo se ve corroborado por documentos incautados a ETA en París en 1993. En uno de ellos, el responsable de los etarras residentes en Cuba informa a la dirección de la banda de que habían mantenido "un contacto muy interesante con un Comandante de las FARC de Colombia". El encuentro, según revelaba el etarra, "fue muy interesante, la disposición de ellos era total, estaban muy contentos del trabajo conjunto de otras ocasiones (de la aportación de compañeros nuestros...) y ellos se mostraban dispuestos a este tema".
Los autores de la carta planteaban la posibilidad de que mantener otros encuentros con las FARC en México o en Colombia, "y por supuesto con la dirección de ellos para abordar las cuestiones que nos interesan y la experiencia nuestra que les interese a ellos". Los miembros de las FARC en ese encuentro se mostraron interesados en saber las razones de la caída de la dirección de ETA en Bidart, ocurrida en marzo de 1992. En otro informe de las mismas fechas se informaba de contactos con las FARC y también con miembros del ELN (Ejército de Liberación Nacional) indicando que "la disposición" de estos grupos a colaborar era "total".
El último contacto que se conoce con las FARC se produjo en junio de 2006, en plena tregua de ETA, cuando un miembros de la organización colombiana apodado "Lucas Gualdrón" se desplazó al País Vasco invitado por Batasuna para participar en unas jornadas organizadas por la izquierda abertzale.