Hace siete años, un grupo de apasionados de las nuevas tecnologías se unió en Valencia con el objetivo de compartir los conocimientos que a ellos les sobran con esa gente a la que, en la era de la sociedad de la información, aún le faltan. Así nació Cibervoluntarios, una de tantas asociaciones que participan desde ayer en la II Bienal de Ocio de Vitoria. Su coordinadora de proyectos de responsabilidad social, Irene Gómez, defiende en esta entrevista las bondades de las nuevas tecnologías y advierte del riesgo de exclusión social que conlleva mantenerse al margen de ellas. Y es que «Internet, por sí misma, es una herramienta capaz de integrar a una persona en la sociedad», defiende.
-Las costumbres de ocio están cambiando hasta el punto de que las nuevas tecnologías están modificando por completo la demanda. ¿Quien no tiene acceso a ellas está vendido?
-Pese a que vivimos en una sociedad informatizada, digitalizada y conectada a la red, muchos colectivos siguen estando al margen de este circuito. El reto es resolver esa brecha digital porque, de esa manera, se resolverán otras muchas brechas. Y es que, vivir hoy en día al margen de la sociedad de la información y del conocimiento no sólo supone un riesgo de exclusión digital, sino de exclusión social, económica o profesional.
-¿Hasta qué punto?
-Vivimos en una sociedad en la que, cada vez más, es la información la que controla nuestra calidad de vida. Por eso, la gente que no tiene acceso a ella está, inevitablemente, en una situación de desigualdad. Así, en la medida en que seamos capaces de integrar en la sociedad de la información a esos colectivos excluidos digitalmente se les abrirán muchas más puertas a otros niveles.
-Sin embargo, las nuevas tecnologías también pueden resultar por sí mismas un arma de exclusión social.
-Ésta es un arma de doble filo. Por sí mismas, las nuevas tecnologías no son ni buenas ni malas, pero nos ofrecen la posibilidad de poder utilizarlas para muchas cosas. Unas mejores y otras peores. No se trata de demonizar a las nuevas tecnologías sino de hacer un uso responsable de ellas y aprovechar todo su potencial.
-Internet, por sí misma, ¿puede ser una herramienta capaz de integrar a una persona en la sociedad?
-Definitivamente, sí. Gracias a internet, una persona que no viva en una gran capital y que no pueda ir a la universidad, puede acceder a una formación a distancia. Un empresario puede conocer expectativas para su negocio sin necesidad de desplazarse de un lugar a otro. Y, a nivel personal, puedes establecer relaciones de cualquier tipo.
-Cibervoluntarios trabaja por que todo el mundo pueda beneficiarse de estas ventajas. ¿Cómo es su día a día?
-Tenemos más de mil cibervoluntarios repartidos por España. Nuestras acciones van dirigidas fundamentalmente a mayores, mujeres, zonas rurales desfavorecidas. No tenemos centros propios, pero aprovechamos cualquier espacio con ordenadores con conexión a internet para impartir cursos y talleres.